Ropa de Shein contamina: ONG solicita ley urgente contra la moda rápida por químicos peligrosos
La preocupación por la calidad y la seguridad de las prendas de vestir ha cobrado fuerza en los últimos años, especialmente en el contexto de la moda rápida. Recientemente, se ha dado a conocer que entre las cuatro prendas analizadas, una excede los límites de la Unión Europea, superando 600 veces los niveles permitidos de PFAS, unos compuestos químicos conocidos por su persistencia en el medio ambiente y su asociado riesgo para la salud.
Se ha señalado que los PFAS pueden actuar como disruptores endocrinos, vinculándose con enfermedades graves, como el cáncer, y provocando trastornos en el desarrollo sexual y en el crecimiento infantil. Además, hay indicios de que estos compuestos podrían debilitar el sistema inmunitario. Tanto las personas empleadas en la confección de estas prendas como el medio ambiente de los países donde se producen están en riesgo.
Tanto las personas que trabajan confeccionando esta ropa, como el medio ambiente de los países productores se ven particularmente afectados.
Los consumidores que visten ropa de Shein también están expuestos a estos productos químicos a través del contacto con la piel, principalmente por el sudor, o mediante la inhalación de partículas. En el caso de los niños, existe el riesgo de que ingieran estas sustancias al chupar los tejidos. Cada vez que estas prendas se lavan o se desechan, las sustancias nocivas encuentran su camino hacia los ríos, el suelo y eventualmente a la cadena alimentaria.
PFAS, ftalatos y otros tóxicos: la ropa de Shein vuelve a incumplir los límites legales
Análisis realizados por Greenpeace han revelado que Shein no ha cumplido con los compromisos que la propia empresa ha asumido:
- 18 de las 56 prendas (32%) superan los límites establecidos por el reglamento REACH de la UE, entre ellas, ropa infantil (3 artículos).
- 7 prendas (todas chaquetas) superan los límites de PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), hasta en 3.300 veces.
- 14 prendas exceden los límites establecidos para ftalatos, y seis de ellas los superan al menos 100 veces.
«Shein evidencia cómo el sistema de la ultra fast fashion es un modelo fallido que genera sobreproducción y contaminación y pone en riesgo la salud», explica Celia Ojeda, responsable de la campaña de consumo. «Este gigante de la moda rápida inunda el mundo con ropa de baja calidad y, a pesar de sus promesas, muchas de sus prendas contienen sustancias peligrosas.»
El modelo ultra fast fashion dispara residuos, emisiones y compras compulsivas
Momentos como el Black Friday, el Single Day, las navidades y las rebajas multiplican las compras. Esto tiene graves consecuencias para nuestra salud y la de nuestros hábitats, como bosques y océanos, generando también altos niveles de emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero.
En un análisis similar realizado en 2022, Greenpeace ya había detectado y denunciado sustancias químicas peligrosas en productos de Shein que superaban los límites legales de la UE. Aunque la empresa retiró los artículos, se comprometió a mejorar su gestión de sustancias químicas. Sin embargo, la nueva investigación demuestra que no ha cumplido con sus compromisos.
Shein ha seguido aprovechando vacíos legales, como saltarse los controles de aduanas al enviar directamente al comprador, lo que le permite seguir vendiendo ropa con sustancias peligrosas.
A Shein parece no importarle el daño que sus prendas pueden provocar. En los nuevos análisis han reaparecido las mismas sustancias peligrosas que ya detectamos en los análisis realizados anteriormente.
Esta nueva investigación pone en evidencia que los acuerdos voluntarios de Shein son ineficaces y que se requieren leyes contundentes que frenen esta avalancha de ropa, exigiendo responsabilidades a las plataformas digitales de venta, siguiendo el ejemplo de la iniciativa francesa conocida como ‘ley anti-Shein’, concluye Sara del Río, responsable de investigaciones de Greenpeace.
Con 363 millones de visitas mensuales, Shein es ahora el sitio web de moda más visitado del mundo, atrayendo más tráfico que Nike, Myntra y H&M juntas. Su agresiva estrategia de marketing, que incluye técnicas persuasivas en su aplicación y una enorme presencia en redes sociales, ha llevado, especialmente a los jóvenes, a un consumo desmesurado.
La aplicación de Shein utiliza estrategias de manipulación de consumidores, como descuentos falsos, alertas de existencias bajas y temporizadores de cuenta atrás diseñados para crear presión artificial de compra. Además, la plataforma ofrece más de medio millón de diseños en cualquier momento, veinte veces más que gigantes como H&M, y en algunos días puede lanzar más de 10.000 diseños.
Shein ha crecido rápidamente en el mercado internacional, con ingresos que aumentaron de 23.000 millones de dólares en 2022 a 38.000 millones en 2024. No solo han aumentado sus ingresos, sino que también sus emisiones se han cuadriplicado en los últimos tres años.
El modelo de negocio de Shein lleva la moda rápida —y con ella, el consumo excesivo de recursos— al límite. Esto se problematiza aún más con incidentes recientes, como el caso en Francia donde se reveló que Shein estaba vendiendo muñecas de niñas sexualizadas, un claro indicador de la falta de control sobre las mercancías que venden estas plataformas.
ONG exige una ley anti fast fashion para frenar este coladero tóxico
Este último estudio demuestra que la autorregulación voluntaria por parte de las empresas no protege ni a las personas ni al medioambiente. Por ello, Greenpeace demanda una ley contra la moda rápida, inspirada en la iniciativa francesa ‘ley anti-Shein’, que podría frenar la sobreproducción.
La legislación propondría un impuesto a la moda rápida, fomentaría una verdadera economía textil circular y prohibiría la publicidad de la moda rápida, incluso en redes sociales. Estas medidas son necesarias para mitigar los impactos nocivos de la industria de la moda rápida.
Greenpeace se refiere a la situación como un ‘coladero’ tóxico, aludiendo a la permisiva moda rápida, especialmente la comprada online y que pasa por las aduanas prácticamente sin control.
La ONG insta a que, así como ha hecho Francia, España también implemente medidas para promover una moda sostenible basada en la economía circular y libre de sustancias tóxicas peligrosas.
