García culpa a los sindicatos del comité de no reducir la huelga médica en favor del PP
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha acusado al comité de huelga médica y a «al algunos sindicatos» de utilizar el conflicto como un instrumento del Partido Popular (PP), a pesar de que sostiene que las principales reivindicaciones de los médicos ya se han incorporado a la reforma del Estatuto Marco, lo que ahora depende de que las comunidades autónomas las apliquen en sus servicios de salud.
A preguntas de los periodistas tras intervenir en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, García ha responsabilizado a «algunos» sindicatos, aquellos que «con una mano acuerdan y con la otra lo rompen», de «torpedear» la negociación para tener una excusa que les permita seguir manteniendo un conflicto que ya no responde a las reivindicaciones de los profesionales.
«Una parte de los sindicatos médicos, estoy convencida de que estaban dispuestos a desescalar la huelga, como así nos dijeron en privado y, sin embargo, no la han desescalado. ¿Por qué? Porque le sirve de instrumento al Partido Popular. Flaco favor le están haciendo a los profesionales», se lamentó García, quien denunció una «clara» alineación de algunos sindicatos médicos «con la derecha».
La ministra defendió a los sindicatos de la mesa del ámbito de negociación (CCOO, UGT, CSIF y SATSE), quienes, según ella, «han sido responsables con sus profesionales», frente al comité de huelga, que, apuntó, «está pidiendo por ellos», cuando incluso algunos de sus representantes sindicales «en privado» manifiestan estar de acuerdo con las medidas pactadas.
García afirmó: «Que no se equivoquen los profesionales. Los sindicatos médicos, cuando llegan a la mesa de negociación, no están pidiendo la reducción de las guardias; no están pidiendo mejoras de las condiciones. Están pidiendo sillas para tener una mesa de negociación propia. Están pidiendo por ellos mismos, no están pidiendo por los profesionales».
Además, explicó que, aunque les pidieron saltarse la Ley de Libertad Sindical, el Ministerio de Sanidad les ofreció la fórmula de mesas técnicas prevista en el EBEP, avaladas por las comunidades, pero «antes de tener esa mesa decidieron romper la baraja» y bloquear la negociación.
García contextualizó este conflicto en la misma estrategia que llevó a parte del sindicalismo médico a oponerse en 1986 a la Ley General de Sanidad de Ernest Lluch. Recordó que «en 1986 quienes se opusieron a la Ley General de Sanidad, de la que ahora estamos orgullosos, fueron exactamente la Confederación Estatal de Sanidad y, en su momento, Alianza Popular», con el objetivo de «intentar deconstruir el gobierno en el que en ese momento estaba».
