Descubierta una molécula que salvaguarda el páncreas de la toxicidad relacionada con la diabetes

Identificada una molécula que protege al páncreas de la toxicidad asociada a la diabetes tipo 2 – CSIC
MADRID, 29 Abr. (EUROPA PRESS) – Un estudio internacional liderado por el Centro de Neurociencias Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CNC-CSIC) ha identificado una pequeña molécula que protege al páncreas de la toxicidad asociada a la diabetes tipo 2. Esta molécula, conocida como QBP1, es capaz de frenar un proceso temprano de agregación de proteínas que contribuyen al deterioro de este órgano en personas que padecen dicha enfermedad.
Según ha evidenciado este trabajo en modelos celulares, el péptido formado por ocho aminoácidos evita la formación de agregados tóxicos de la proteína amilina, que dañan a las células productoras de insulina. Además, muestra un potencial polivalente, ya que parece reconocer un tipo de estructura determinada más que una secuencia específica, lo que le permite inhibir a otras proteínas amiloides.
«Este enfoque, por tanto, podría extenderse a otras enfermedades en las que la agregación proteica amiloide desempeña un papel clave, como el Parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)», han indicado los científicos que han participado en la investigación, cuyo autor principal es el miembro del CNC-CSIC, Mariano Carrión. Este experto ha señalado que «el péptido QBP1 actúa como un potente modulador de la forma de la amilina para limitar su transición hacia estructuras tóxicas».
Todo ello retrasa «la formación de amiloide» y reduce «la generación de especies potencialmente dañinas». Carrión agregó que «este efecto se asocia con una protección de las células B pancreáticas al disminuir la acumulación de agregados y el daño celular asociado». Esta conclusión se ha obtenido a través de un trabajo colaborativo con los Institutos de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC) y de Investigaciones Biomédicas Sols-Morreale, junto con la Universidad Autónoma de Madrid (IIBM-CSIC-UAM).
Además, han participado el Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) y el Instituto de Física de la Academia Polaca de Ciencias (IFPAN). El objetivo de estas colaboraciones es abordar los depósitos tóxicos que destruyen las células B, responsables de producir insulina. En condiciones normales, la amilina puede adoptar distintas formas de plegado que tienen diferentes efectos sobre las células del páncreas.
POTENCIAL COMO CANDIDATO TERAPÉUTICO
De acuerdo con el estudio, «cuando se pliegan de forma anómala, comienzan a pegarse entre sí y forman agregados tóxicos que impiden el correcto funcionamiento de las células productoras de insulina». Se ha demostrado que la actividad de QBP1 es comparable a la de otros inhibidores descritos, incluso trabajando con dosis inferiores, lo cual refuerza su potencial como candidato terapéutico para el desarrollo de estrategias dirigidas a la diabetes tipo 2.
Junto a ello, los expertos han resaltado que se aporta información relevante sobre los mecanismos moleculares implicados en su acción, «proporcionando una base sólida para futuros desarrollos preclínicos y para la optimización del péptido si fuese necesario». Esto ha sido posible a través de la combinación de resonancia magnética nuclear y espectroscopía de dicroísmo circular, lo que ha permitido analizar a nivel molecular cómo este péptido interfiere con la agregación de la amilina.
A través de simulaciones computacionales, se han identificado las fuerzas que estabilizan la unión entre el fármaco y su diana. Finalmente, los modelos celulares han demostrado que, en presencia del péptido, las células pancreáticas mejoran su viabilidad y mantienen su función en un contexto relevante para la enfermedad.
«La investigación ha superado con éxito la fase in vitro, por lo que actualmente se encuentra en su fase preclínica temprana con un claro potencial de traslación en el ámbito biomédico a medio-largo plazo», ha explicado Carrión. También ha agregado que «los modelos celulares han demostrado la eficacia de QBP1 en la modulación del proceso de agregación de la amilina y en la protección frente al daño celular asociado», lo que representa «un aspecto relevante para el desarrollo de futuras estrategias terapéuticas para la diabetes tipo 2, tanto para la prevención como para la terapia».
Por último, y tras señalar que este trabajo ya ha iniciado su validación en ratones, desde el CSIC han confirmado que la aplicación médica de QBP1 ya cuenta con una patente internacional. Los derechos serán adquiridos por DisruPep, una ‘spin-off’ del propio grupo de investigación que actualmente busca inversores para llevar este candidato a fármaco al punto en que se puedan iniciar ensayos clínicos en humanos.
