Un estudio revela el impacto de los ultraprocesados en la fertilidad masculina y la salud en general

Un estudio revela el impacto de los ultraprocesados en la fertilidad masculina y la salud en general

Impacto del Consumo de Alimentos Ultraprocesados en la Fertilidad y el Desarrollo Embrionario

Ultraprocesados, comida rápida

Archivo – Ultraprocesados, comida rápida – JENIFOTO/ ISTOCK – Archivo

MADRID, 24 Mar. (EUROPA PRESS) – El consumo de alimentos ultraprocesados (AUP) ha crecido rápidamente en los últimos años. Se trata de alimentos altamente procesados, generalmente con un alto contenido de azúcares añadidos, sal, grasas saturadas y trans, y aditivos, mientras que son bajos en fibra, alimentos integrales y otros nutrientes esenciales. Suelen estar diseñados para la conveniencia y la producción en masa, más que para el valor nutricional.

En algunos países de altos ingresos, los AUP representan actualmente entre el 50% y el 60% de los alimentos que se consumen diariamente.

Aunque se sabe que la salud materna y paterna influye en el éxito reproductivo y en el desarrollo y la salud de la descendencia, hasta ahora ningún estudio ha investigado el impacto combinado del consumo de ultraprocesados por parte de las madres y los padres en el tiempo que se tarda en concebir y en el desarrollo embrionario temprano.

Cuando lo que comemos se cuela en las primeras semanas de vida

El consumo de grandes cantidades de alimentos ultraprocesados no solo está relacionado con una menor fertilidad en los hombres, sino también con un crecimiento más lento en los embriones en sus primeras etapas y con sacos vitelinos más pequeños, que son esenciales para el desarrollo embrionario temprano. Esto lo confirma una investigación de la Universidad Erasmus de Rotterdam, en Países Bajos.

Los autores del estudio, que se publica en la revista Human Reproduction, comentan que sus hallazgos sugieren que reducir el consumo de AUP, especialmente durante la concepción y el embarazo, es beneficioso tanto para los padres como para los embriones.

«Aunque los AUP son tan comunes en nuestra dieta, se sabe muy poco sobre su posible relación con los resultados de fertilidad y el desarrollo humano temprano», señala la doctora Romy Gaillard, pediatra y profesora asociada de epidemiología del desarrollo en el Centro Médico de la Universidad Erasmus de Rotterdam, quien dirigió el estudio.

Lo que descubrieron en más de 1.400 futuros padres

La doctora Gaillard y sus colegas analizaron los resultados de 831 mujeres y 651 parejas masculinas inscritas en un estudio prospectivo de base poblacional que ha dado seguimiento a los padres desde antes de la concepción y durante la infancia de sus hijos: el Programa Next del Estudio Generación R. Las parejas fueron incluidas durante el período previo a la concepción o durante el embarazo entre 2017 y 2021.

Los investigadores evaluaron la dieta de los padres mediante un cuestionario durante el inicio del embarazo, alrededor de las 12 semanas. Los diferentes alimentos se clasificaron como no AUP o AUP, y la ingesta de AUP se expresó como un porcentaje de la ingesta total de alimentos en gramos por día. Todas las mujeres estaban embarazadas al momento de completar el cuestionario. El consumo promedio (mediana) de AUP fue del 22% y del 25%, respectivamente, de la ingesta total de alimentos de las mujeres y los hombres.

El cuestionario también proporcionó información sobre el tiempo transcurrido hasta el embarazo, la fecundabilidad (la probabilidad de concebir en el plazo de un mes) y la subfertilidad (un tiempo transcurrido hasta el embarazo de 12 meses o más, o el uso de técnicas de reproducción asistida).

La distancia entre la cabeza del embrión y sus nalgas (longitud cráneo-caudal o CRL), un indicador de su tamaño y desarrollo, y el volumen del saco vitelino se midieron mediante ecografía transvaginal a las siete, nueve y once semanas de gestación.

«Observamos que el consumo de AUP en mujeres no se relacionó de forma consistente con el riesgo de subfertilidad ni con el tiempo hasta el embarazo, pero sí se asoció con un crecimiento embrionario y un tamaño del saco vitelino ligeramente menores en la séptima semana de gestación», afirma la primera autora del estudio, Celine Lin, estudiante de doctorado en el Centro Médico de la Universidad Erasmus.

«Estas diferencias en el desarrollo humano temprano fueron pequeñas, pero significativas desde una perspectiva de investigación y a nivel poblacional, ya que demostramos por primera vez que el consumo de AUP no solo es importante para la salud de la madre, sino que también puede estar relacionado con el desarrollo de la descendencia», añade.

En los hombres, se observó que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se relacionaba con un mayor riesgo de subfertilidad y una mayor duración hasta lograr el embarazo, pero no con el desarrollo embrionario temprano. Esta asociación podría explicarse por la sensibilidad de los espermatozoides a la composición de la dieta, mientras que el consumo materno de AUP podría influir directamente en el ambiente uterino en el que se desarrolla el embrión desde el inicio de la vida.

«Nuestros hallazgos sugieren que una dieta baja en AUP sería lo mejor para ambos miembros de la pareja, no solo para su propia salud, sino también para sus posibilidades de embarazo y la salud de su hijo por nacer», agrega.

Otros estudios han demostrado que un crecimiento embrionario más lento durante el primer trimestre se asocia con un mayor riesgo de resultados adversos en el parto, como parto prematuro (antes de las 37 semanas), bajo peso al nacer y un mayor riesgo de problemas cardíacos y vasculares en la infancia. El desarrollo deficiente del saco vitelino se asocia con un mayor riesgo de aborto espontáneo y parto prematuro.

«Nuestro estudio demuestra por primera vez que el consumo de AUP en hombres y mujeres está asociado con los resultados de fertilidad y el desarrollo humano temprano, pero también tiene limitaciones. Es importante destacar que, al tratarse de un estudio observacional, nuestro estudio muestra asociaciones, pero no puede probar efectos causales directos del consumo de AUP sobre estos resultados en la primera infancia», advierte.

Se necesita más investigación para replicar nuestros hallazgos en poblaciones diversas y para estudiar los posibles mecanismos biológicos subyacentes a este efecto. Los investigadores también se plantean estudiar si estas diferencias tempranas tienen consecuencias para los resultados del parto, el crecimiento y el desarrollo de la descendencia durante la infancia.

Finalmente, la investigación demuestra que hay que tener una visión más amplia sobre la fertilidad y el embarazo temprano. Debemos abandonar la idea de que solo la salud y el estilo de vida de las futuras madres son importantes para el embarazo y el desarrollo de la descendencia, y reconocer que la salud y el estilo de vida tanto de la futura madre como del futuro padre desempeñan un papel fundamental. «Nuestros resultados resaltan la necesidad de prestar mayor atención a la salud masculina en el período preconcepcional, un aspecto que tradicionalmente se ha pasado por alto», concluye.

FUENTE

Constanza Sanchez

Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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