TDAH y microbiota: la ciencia revela la conexión entre alimentos y su efecto sobre la mente

TDAH y microbiota: la ciencia revela la conexión entre alimentos y su efecto sobre la mente

TDAH y el Eje Intestino-Cerebro

Nevera

Madrid, 9 Feb. (Ediciones) – Durante años, el TDAH se ha explicado casi exclusivamente desde el cerebro: la dopamina, la corteza prefrontal y la atención. Sin embargo, la neurociencia empieza a mirarlo más abajo. La investigación emergente apunta a que el intestino -y la microbiota que lo habita- desempeña un papel clave en la regulación emocional, en la inflamación y en la estabilidad cognitiva en las personas con TDAH.

Neurociencia y Microbiota

Miguel Toribio-Mateas, neurocientífico, nutricionista e investigador en nutrición y salud mental, sostiene que el eje intestino-cerebro no es una moda, sino una vía directa que puede ayudar a entender por qué el TDAH no es solo mental, sino profundamente sensorial y corporal. En su entrevista para Salud Infosalus, con motivo de la publicación de ‘Cuerpo y mente. TDAH’ (Alienta Editorial), Toribio-Mateas explica que durante más de dos décadas ha trabajado en la intersección de la neurociencia y el microbioma. Diagnosticado con TDAH y TEA a los 47 años, afirma que «cuando investigo me veo a mí mismo».

Una Microbiota Diferente

La investigación emergente confirma que el estrés oxidativo está elevado en personas con TDAH, lo que aumenta la susceptibilidad a efectos en cascada de la disbiosis intestinal. Toribio-Mateas asegura: «No es solo una cuestión digestiva; tiene consecuencias directas sobre la neuroinflamación, la regulación de la dopamina y la estabilidad cognitiva».

Se observa que la microbiota de una persona con TDAH es similar en composición a la de alguien no neurodivergente, aunque a nivel funcional pueden diferir más, influyendo en el desarrollo de inflamación de bajo grado y en el mayor estrés oxidativo típico en este grupo.

El Eje Intestino-Cerebro

Durante la conversación, Toribio-Mateas destaca que existe una comunicación constante y bidireccional entre el eje intestino-cerebro. Aclara que, aunque esa comunicación opera en ambas direcciones, a través del nervio vago predominan las señales que ascienden desde el intestino hacia el cerebro: «Alrededor del 80% de sus fibras transmiten información en esa dirección. El cerebro envía mensajes relativamente simples, mientras que el intestino genera una gran cantidad de señales complejas que el cerebro debe filtrar y priorizar».

Subraya que este eje «no es solo una moda científica», sino «un bucle vivo de retroalimentación que moldea, instante a instante, cómo te sientes, cómo enfocas y cómo funcionas. Cuando alimentas tu intestino, no solo apoyas tu digestión, sino que afinas tu ritmo interno y das a tu mente con TDAH un lugar más suave donde aterrizar».

La Comida como Experiencia Sensorial

En su libro, menciona que muchos ‘TDAHeros’, especialmente aquellos que también son autistas, «viven la comida como una experiencia sensorial intensa», a veces abrumadora. «Lo que para una persona es un manjar, para otra puede ser desbordante. Los fermentados, con sus olores potentes y texturas ácidas, pueden resultar una sobrecarga sensorial».

Las personas con TDAH tienden a tener una relación diferente con la comida, mostrando una gran evitación sensorial, algo común en otros neurotipos como el autismo, además de la búsqueda sensorial. «Para algunas personas, podría ser que eviten más las sensaciones, el ruido o los sabores fuertes; mientras que para otras es más un 50-50, pero también hay quienes intentan evitarlos completamente».

Elegir Comidas que Hagan Sentir Bien

Toribio-Mateas aconseja a las personas con TDAH que elijan comidas que les hagan sentir bien a lo largo de la semana, aunque sean repetitivas. «No pasa nada, no te agobies porque esas comidas te hacen sentir segura, sin llegar a un punto de que sea patológico. Si te pide seguridad, empieza a respetarlo y avanza poco a poco saliendo de tu zona de confort», añade.

Comenta que hay alimentos beneficiosos para personas con TDAH, como aquellos que contienen polifenoles: «frutos rojos, chocolate negro, té verde, y aceite de oliva virgen extra», que ayudan a diversificar la microbiota y a reducir la inflamación relacionada con el estrés, fortaleciendo el eje intestino-cerebro.

También resalta la importancia de las fibras prebióticas, como las cebollas, ajos, espárragos y avena, que alimentan a las bacterias intestinales y estimulan la producción de ácidos grasos de cadena corta, influyendo en la función cerebral y en la estabilidad emocional.

Carbohidratos y Comidas Regulares

Respecto a los carbohidratos, Toribio-Mateas enfatiza que a menudo se les da mala prensa, pero para los ‘TDAHeros’, «los carbohidratos adecuados no son un lujo, sino una necesidad: Nos proporcionan un ritmo estable, claridad mental, y un jardín microbiano bien nutrido».

Recomienda que las comidas sean regulares, afirmando que no solo proporcionan energía, sino que también ayudan a regular el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y estabilizan la glucosa en sangre, favoreciendo la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina. «Igualmente importante es la pausa entre comidas», concluye.

Riesgo de Trastornos de Alimentación en el TDAH

Toribio-Mateas advierte que en el TDAH hay un alto riesgo de trastornos de alimentación, con una probabilidad de 3 a 4 veces mayor de desarrollar algún trastorno de la conducta alimentaria (TCA) en el transcurso de la vida. La comida se convierte en un mecanismo que utilizan para gestionar emociones y sentirse seguros.

Así, si un alimento le genera inseguridad, la persona puede desarrollar preferencias que son importantes tanto para el TDAH como para otros individuos. Para Toribio-Mateas, este enfoque indica que el TDAH no es solo una cuestión cerebral, sino una experiencia cuerpo-mente, en la que el sistema nervioso busca regulaciones a través de sensaciones, alimentos y contextos cotidianos.

FUENTE

Constanza Sanchez

Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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