Si no hubiese dejado la música hace 8 años, no estaría en este momento aquí
La artista Pastora Soler, en su «mejor momento profesional y personal», reflexiona sobre su trayectoria en un libro titulado Cuando se apagan las luces, aparecen las estrellas (HarperCollins), donde aborda tanto los episodios más oscuros como los más luminosos de su vida con un enfoque en la salud mental.
Afirmó: «Aunque suene fuerte, el momento del que más orgullosa estoy de mi vida fue de mi ruptura con la música. Si no hubiera hecho eso, no estaría aquí ahora mismo y no hubiera construido los 8 años que llevo de carrera desde otro punto de vista, más fluida y natural, y con muchos más triunfos que en los 20 años anteriores».
No a las carreras infantiles
En las primeras páginas del libro, Soler menciona dos episodios vividos en 2014 cuando supuestamente estaba en su apogeo tras su participación en Eurovisión. Primero, sufrió un súbito desmayo en Sevilla y, unos meses después, en Málaga, casi huyó del público, experiencias que la llevaron a alejarse de la música.
«Para que el lector se relaje y yo también, he empezado por la parte que más trabajo me ha costado. Eso está superado, pero no olvidado, porque no he querido olvidarlo», señala, reconociendo que sigue siendo «doloroso» entrar en esos detalles, pero lo ha abordado como parte de su terapia. Cita «complejos, debilidades y fragilidades» que comenzaron en una infancia que fue «muy bonita», pero que se vio marcada por entrar en la música a los 15 años, «en esta industria con muchas exigencias siendo muy niña».
Por ello, es tajante al no recomendar que ningún niño comience tan pronto en este mundo: «Te pierdes cosas, porque te rodeas de un mundo muy adulto en el que se pide mucho de ti y todavía tú no tienes ni tu carácter ni tu personalidad forjados», afirma, aconsejando a los jóvenes artistas que se enfoquen en formarse hasta saber «lo que quieren y a dónde quieren ir».
¿Perdió la oportunidad de cantar ‘Aprendiz’?
Uno de los momentos que aborda en el libro es su primer parón en la carrera artística, cuando estaba sin discográfica, y le llegó una propuesta de Pepe de Lucía y del mismo Alejandro Sanz para cantar una balada que había compuesto. «Me sentía fuerte porque, a pesar de que estaba fuera, mantenía la ilusión de que aquello no sería definitivo. Un día volvería y lo haría por la puerta grande, con un tema compuesto por Alejandro Sanz. Hasta que una mañana, camino de la facultad, escuché en Los 40 Principales aquella canción, mi canción, interpretada por otro artista que, además, lo estaba petando. El mundo se me vino abajo», escribe.
Ante la pregunta de EFE sobre si aquella canción era ‘Aprendiz’, que terminaría catapultando en 1998 la carrera de Malú, Soler restó importancia al episodio. «En ese momento para Alejandro yo era una niña que estaba casi empezando. Probablemente él ni se acuerde. Era fan de ir a sus conciertos y pintarme la cara esperando en una cola. A lo largo de mi carrera ha pasado muchas veces que los repertorios se mueven de un artista a otro, porque tú en ese momento no estás grabando y lo graba otro», comentó, señalando que no volvió a hablar sobre este tema con el autor de ‘Corazón partío’.
Ahora, al iniciar otro año de gira con motivo de sus 30 años de carrera y preparar «dos duetos» que la ilusionan, Soler no se centra en el pasado, sino que hace un llamado tras encontrar una referencia de la Fundación del Español Urgente (Fundéu) que asociaba «hacerse un Pastora Soler» a una «espantá». «Que ‘hacerse un Pastora Soler’ a partir de ahora, después de este libro y de todo el aprendizaje de lo que me pasó, sea levantarse y superarse», concluyó con una sonrisa.
