Por qué cada vez se nos hace más difícil aceptar nuestro cuerpo y no se trata solo de autoestima
MADRID, 25 Abr. (EDIZIONES) – En una sociedad obsesionada con la imagen, el malestar con el propio cuerpo se ha convertido en una experiencia casi universal. Pero, ¿y si no fuera un problema individual? El psicólogo Kike Esnaola, autor de ‘Habitando el malestar’ (Planeta), plantea una mirada incómoda pero necesaria: la presión estética no nace solo de la autoestima, sino de un entramado social que incluye redes sociales, cultura de la dieta y estigmas profundamente arraigados.
En este contexto, cuestionar nuestro cuerpo puede ser menos una elección personal y más una consecuencia de las reglas invisibles que dictan cómo debemos vernos. “En nuestra sociedad actual el malestar corporal es habitual, y esto se ve favorecido por una estructura social o gordofobia y un estigma de peso, que no son lo mismo, pero sí son primas hermanas”, según destaca Esnaola durante una entrevista.
Este psicólogo, conocido en redes como @forapsico, describe el estigma de peso como esas creencias o actitudes hacia personas que se escapan de la norma estética. “El estigma de peso varía en función del sexo; en hombres se relaciona con la corpulencia, mientras que en el caso de las mujeres, con cuerpos delgados. Esto denota incluso la visión patriarcal actual de la belleza en nuestra sociedad”, agrega.
Esnaola, fundador y responsable sanitario de Forapsico, dice que el estigma de peso se identifica con actitudes de rechazo y discriminación hacia corporalidades que se escapan de lo normativo, tanto los cuerpos gordos como los extradelgados, y que reciben un rechazo estructural continuo. De hecho, resalta que las personas se sienten más validadas para cuestionar los hábitos e incluso la moral de estas personas.
En cuanto a la gordofobia, este psicólogo subraya que se refiere a la violencia ejercida sobre las personas con cuerpos gordos, quienes enfrentan un gran estigma, ya que se asume que su estado de salud está más vinculado a la enfermedad y menos a un estilo de vida saludable.
Sobre la cultura de la dieta, Esnaola enfatiza que es consecuencia de estas creencias, sosteniendo que se piensa que si se come o se realiza actividad física, todos tendríamos un cuerpo delgado, cuando la realidad demuestra que no todo depende de lo que comemos, ni de nosotros mismos. Este psicólogo recuerda que la industria de la estética mueve miles de millones de dólares al año.
El Papel de las Redes Sociales
En este contexto, Kike Esnaola sostiene que el impacto de las redes sociales es “notorio”, ya que pasamos muchas horas al día en estos dispositivos. El cerebro no sabe diferenciar entre la realidad analógica y la virtual, construyendo nuestras expectativas a partir de los imaginarios que creamos.
En las redes sociales, todo está diseñado de tal forma que se muestra lo que la persona desea que se vea: el cuerpo en una posición determinada que minimiza las áreas que no concuerdan con el modelo hegemónico de belleza.
“Todos ejercemos un control sobre las imágenes que compartimos, interiorizando que esa es la realidad a la que debemos aspirar. Más del 50% de la población española es considerada obesa, un diagnóstico basado en el IMC, hoy cuestionado por varias sociedades científicas, dado que muestra que no es un buen predictor de salud o enfermedad debido a sus sesgos, como el racial”, apunta Esnaola.
Lo que sucede es que la realidad de los cuerpos que vemos en redes sociales magnifica el malestar corporal e influye en cómo lidiamos con esa insatisfacción con nuestro propio cuerpo. “Participamos de un círculo con imágenes controladas que aumentan nuestra autoexigencia, a tal punto que podemos desarrollar conductas patológicas del trastorno de conducta alimentaria (TCA), como prohibirnos ciertos alimentos o hacer deporte como compensación por lo que comimos”, subraya.
Este psicólogo también rechaza que se trate de algo que inicialmente se critica, pero que luego se aplaude, mencionando un contexto cultural que alaba conductas como estar a dieta o hacer deporte para compensar. “Al final, tenemos ese doble vínculo de la cultura de dieta, que invisibiliza nuestras conductas relacionadas con la alimentación”, alerta Esnaola.
Qué es lo que Debe Cambiar en Nuestra Sociedad
Con todo ello, preguntamos al autor de ‘Habitando el malestar’ (Planeta) qué debe cambiar en nuestra sociedad para reducir al máximo esa presión estética a la que estamos sometidos. Este psicólogo defiende la necesidad de visibilizar más la diversidad de los cuerpos, sin medicalizar ni patologizar ciertas corporalidades.
“Sería recomendable fomentar la reducción del control que ejercemos al mostrarnos en redes sociales. Es ingenuo decir que debemos dejar de usarlas, ya que son parte de nuestra vida cotidiana. El cambio no solo implica el tiempo que pasamos con ellas, sino la necesidad de revisar cómo nos relacionamos y entender por qué ejercemos tanto control sobre lo que mostramos. Deberíamos apostar por imágenes que no se ajustan al ideal hegemónico de belleza”, concluye Esnaola.
