Mujeres con cáncer experimentan más fatiga y depresión que hombres, afectando su calidad de vida
MADRID, 18 Ago. (EUROPA PRESS) – Según un estudio retrospectivo de NYC Health (Estados Unidos) presentado en la Reunión Anual 2025 de la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AACR) en Chicago, los sobrevivientes de cáncer que informaron sentir fatiga o depresión relacionada con la enfermedad redujeron sus actividades recreativas casi al doble. Además, el estudio revela que las mujeres son más propensas que los hombres a reportar estos síntomas.
La fatiga relacionada con el cáncer afecta a más del 80 % de los pacientes que reciben quimioterapia o radioterapia, mientras que aproximadamente el 25 % de los pacientes con cáncer experimentan depresión. A diferencia de la fatiga común, la fatiga asociada al cáncer no desaparece con el descanso y puede persistir durante semanas, meses e incluso años, como explica el Dr. Simo Du, residente de NYC Health Hospitals/Jacobi y Albert Einstein College of Medicine.
Estudios previos han demostrado que la fatiga relacionada con el cáncer puede impactar de manera diferente a hombres y mujeres. Sin embargo, Du y su equipo buscaron comprender mejor estas diferencias y su impacto en la calidad de vida. Para ello, analizaron datos de los ciclos 2015-2016 y 2017-2020 de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES), que recopila información sobre la salud y la dieta de adultos y niños en Estados Unidos, incluyendo secciones sobre depresión y ansiedad.
El análisis incluyó las respuestas de 1.555 sobrevivientes de cáncer, que representan a 25 millones de personas en Estados Unidos, según la metodología de muestreo utilizada. Este modelo también se ajustó por edad, raza, nivel socioeconómico y comorbilidades. La capacidad de los sobrevivientes para realizar actividades laborales o recreativas se empleó como un indicador de la calidad de vida.
Los hallazgos del estudio indican que las mujeres sobrevivientes de cáncer tienen un 69 % más de probabilidades de experimentar fatiga relacionada con el cáncer y un 58 % más de probabilidades de sufrir depresión en comparación con los hombres. Si bien las mujeres obtuvieron puntuaciones más altas en la mayoría de las métricas de depresión, los hombres mostraron mayores puntuaciones en un ítem: «pensar que estarían mejor muertos», lo que podría reflejar un riesgo de suicidio elevado en los hombres sobrevivientes de cáncer, según el Dr. Du.
Las causas de estas diferencias son probablemente multifactoriales. Por ejemplo, se ha observado que las mujeres son más propensas a experimentar efectos secundarios de la quimioterapia, la radioterapia y el uso prolongado de tratamientos hormonales. Esto podría deberse a una depuración más lenta de los fármacos en sus organismos, resultando en mayores concentraciones y toxicidad, una respuesta inmunitaria más fuerte que puede intensificar los efectos secundarios inflamatorios, y diferencias en la composición corporal que afectan la distribución de los fármacos. Asimismo, los roles sociales podrían influir, ya que las mujeres suelen asumir mayores responsabilidades de cuidado, lo que puede impactar el desarrollo y la percepción de la fatiga relacionada con el cáncer.
Entre todos los sobrevivientes de cáncer, aquellos que reportaron fatiga relacionada con la enfermedad tuvieron un 86 % más de probabilidades de reducir la cantidad de actividades recreativas moderadas, como caminar a paso ligero, andar en bicicleta tranquilamente, jugar al golf y realizar trabajos ligeros de jardinería. Por otro lado, quienes se sintieron deprimidos tuvieron un 65 % más de probabilidades de disminuir tanto actividades recreativas moderadas como vigorosas, tales como trotar o correr, esquiar a campo traviesa, hacer senderismo en terrenos empinados y realizar trabajos intensivos de jardinería. Ni la depresión ni la fatiga relacionada con el cáncer impactaron significativamente las actividades laborales.
El Dr. Du destaca que «nuestros hallazgos resaltan la importancia de brindar atención especial e intervenciones personalizadas, como programas de ejercicios, grupos de apoyo y técnicas conductuales mente-cuerpo para ayudar a controlar eficazmente la fatiga y mejorar la participación en actividades recreativas, ya que son un aspecto esencial de la calidad de vida».
Du y su equipo planean estudios futuros para evaluar la efectividad de estas intervenciones personalizadas, explorar la conexión entre la fatiga relacionada con el cáncer y diferentes mecanismos, como marcadores inflamatorios, y si el género modifica la asociación. Además, pretenden investigar estos factores de manera longitudinal en más conjuntos de datos.
Una limitación del estudio es el uso de datos autodeclarados. Existe la posibilidad de que las mujeres sobreestimen los síntomas de fatiga y que los hombres se subestimen en los síntomas de depresión. Sin embargo, el Dr. Du señala que la NHANES emplea protocolos estandarizados diseñados para minimizar estos sesgos.
