MSC Cruceros recibe el premio Eco Bling-Bling por greenwashing y controversia ambiental con GNL
MSC Cruceros gana el premio Eco Bling-Bling por greenwashing con gas GNL, un reconocimiento impulsado por Ecologistas en Acción y organizaciones de consumidores para denunciar el uso engañoso de mensajes ambientales por parte de grandes empresas.
La votación popular ha sido clara: la naviera ha sido señalada por promocionar el gas natural licuado como combustible limpio, pese a emitir metano —hasta 80 veces más potente que el CO2— y óxidos de azufre altamente contaminantes.
Contexto y objetivo del premio
Ecologistas denuncian el uso engañoso del GNL como combustible limpio y alertan del impacto del metano y las emisiones contaminantes.
Diversas organizaciones sociales, entre ellas Ecologistas en Acción, ModeOn, Cecu y la Unió de Consumidors de Catalunya, han lanzado unos premios destinados a alertar a la población sobre prácticas publicitarias engañosas.
En esta edición, destaca el caso de MSC Cruceros, señalada por promocionar el gas natural licuado como opción sostenible, a pesar de las dudas científicas sobre los efectos de este combustible de origen fósil en el medio ambiente.
Un galardón satírico para la visibilización del greenwashing
Los premios Eco Bling-Bling surgen como una iniciativa para visibilizar el greenwashing, una práctica en la que las empresas exageran o falsean su compromiso ambiental.
Impulsados por Ecologistas en Acción, ModeOn, Cecu y la Unió de Consumidors de Catalunya, estos galardones buscan sensibilizar a la ciudadanía sobre el impacto real de estas estrategias de marketing. En este contexto, MSC Cruceros gana el premio Eco Bling-Bling por greenwashing con gas GNL, convirtiéndose en el primer caso destacado de este certamen.
Bajo la lupa: el gas GNL y sus emisiones
El principal motivo de la elección de MSC es su promoción del gas natural licuado (GNL) como alternativa ecológica, una afirmación cuestionada por los expertos.
El uso de GNL libera metano (CH4), un gas de efecto invernadero que, según el IPCC (2021), tiene un impacto climático hasta 80 veces superior al CO2 en el corto plazo.
Además, MSC lideró en 2022 el ranking europeo de emisiones de óxidos de azufre (SOx), contaminantes asociados a problemas respiratorios y a la formación de lluvia ácida.
Votación popular y críticas al discurso de MSC
La elección de MSC ha sido el resultado de una votación abierta, en la que competía con empresas como Zara y ABANCA, también señaladas por prácticas de sostenibilidad cuestionadas.
Según las organizaciones impulsoras, los mensajes de la compañía sobre la protección del planeta son “puro ecopostureo”, en contradicción con su impacto real.
De este modo, se refuerza la idea de que MSC Cruceros gana el premio Eco Bling-Bling por greenwashing con gas GNL como reflejo del creciente rechazo social a estas prácticas.
El greenwashing y sus consecuencias
El greenwashing se define como una estrategia de marketing en la que una empresa presenta sus productos como más sostenibles de lo que realmente son.
Esta práctica, según expertos como Katherine Cruger, distorsiona la percepción del consumidor y dificulta la toma de decisiones informadas.
Además, frena la transición ecológica al generar una falsa sensación de sostenibilidad, desviando la atención de soluciones reales.
Críticas a las autoridades por inacción frente al greenwashing
Las organizaciones también denuncian la falta de actuación de las autoridades, especialmente en España, frente a este tipo de publicidad engañosa. En el caso de MSC, la Agència Catalana de Consum (ACC) archivó una denuncia por greenwashing sin entrar en el fondo del asunto, lo que ha generado críticas por parte de los ecologistas.
En contraste, organismos de Países Bajos y Reino Unido sí han reconocido prácticas engañosas en casos similares, lo que pone de manifiesto la falta de rigor en el control nacional.
Los expertos advierten que este combustible libera metano, un gas con elevada capacidad de calentamiento que agrava el cambio climático, además de situar a la compañía entre las más contaminantes del continente europeo.
La decisión final se tomó mediante votación ciudadana, reforzando las críticas al llamado ecoblanqueo, ecopostureo o greenwashing, una táctica empresarial que confunde al consumidor y retrasa los avances hacia modelos realmente sostenibles y transparentes.
