Los medicamentos para perder peso como semaglutida y tirzepatida podrían generar déficit

MADRID, 10 Abr. (EUROPA PRESS) – Los adultos con sobrepeso u obesidad que toman la nueva generación de fármacos para bajar de peso, como la semaglutida y la tirzepatida, tienden a comer significativamente menos, lo que los hace vulnerables a deficiencias nutricionales, según un trabajo del IRCCS Hospital San Raffaele en Milán, Italia.
Este es, de hecho, uno de los primeros estudios reales que examina el comportamiento alimentario en personas que utilizan agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) y agonistas duales del GLP-1/polipéptido insulinotrópico dependiente de la glucosa (GIP). El estudio fue realizado además con la ayuda de una aplicación de seguimiento nutricional con inteligencia artificial.
El estudio, que se presenta en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO) de este año en Estambul, Turquía (del 12 al 15 de mayo), es obra de la doctora Valentina Vinelli, del equipo de investigación en salud metabólica del Hospital IRCCS San Raffaele y la Universidad Vita-Salute San Raffaele de Milán, Italia.
«Si bien los agonistas del receptor de GLP-1 producen una pérdida de peso impresionante, la cuestión de si la pérdida de grasa con estas terapias conlleva una pérdida muscular significativa sigue siendo objeto de intenso debate. Sin embargo, lo que sí es universalmente aceptado es que proteger la masa muscular debe ser un objetivo fundamental de cualquier programa de pérdida de peso», insiste Vinelli.
La salud muscular depende de una ingesta suficiente de proteínas y de la actividad física regular, especialmente del ejercicio de resistencia. Para las personas que toman agonistas del receptor de GLP-1, la disminución del apetito puede dificultar la satisfacción de las necesidades proteicas, por lo que la alimentación cobra mayor importancia que nunca, sobre todo teniendo en cuenta que los requerimientos proteicos suelen ser mayores en personas con obesidad y durante la pérdida de peso activa. Los requerimientos proteicos siempre deben ser personalizados, expresados en gramos por kilogramo de peso corporal ajustado.
Los agonistas del receptor de GLP-1, como la semaglutida (vendida bajo las marcas Ozempic/Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro/Zepbound), imitan las hormonas que el cuerpo ya produce, GLP-1 y GLP-1/GIP respectivamente, que se liberan en respuesta a la ingesta de alimentos, aumentando la sensación de saciedad y reduciendo los antojos.
Se ha demostrado que los agonistas del receptor de GLP-1 reducen la ingesta calórica entre un 16% y un 39%, lo que los convierte en una herramienta eficaz para el tratamiento de la obesidad. Sin embargo, se han realizado pocas investigaciones sobre su impacto en la calidad de la dieta o en la ingesta de macro y micronutrientes clave, como proteínas, fibra, vitaminas, hierro y calcio, necesarios para mantener una buena salud. Una ingesta insuficiente de micronutrientes puede aumentar el riesgo de padecer diversas afecciones, desde la caída del cabello, la fatiga y la cicatrización lenta de heridas hasta un sistema inmunitario debilitado y osteoporosis.
«Si bien los agonistas del receptor de GLP-1 están transformando el tratamiento de la obesidad, aún sabemos muy poco sobre cómo afectan los hábitos alimenticios y la ingesta de nutrientes», explica Vinelli. «Además, muchas personas que toman agonistas del receptor de GLP-1 reciben poca o ninguna orientación sistemática sobre la calidad de la dieta, la ingesta de proteínas o la adecuación de los micronutrientes».
Las herramientas tradicionales de evaluación dietética, como los cuestionarios y diarios de alimentos, presentan limitaciones debido al sesgo de recuerdo. Los recientes avances en inteligencia artificial y salud digital ofrecen soluciones prometedoras, permitiendo a los usuarios de aplicaciones móviles registrar y analizar sus hábitos alimenticios en tiempo real.
En respuesta a estas tendencias, los investigadores analizaron 5.741 días de datos de 332 adultos con sobrepeso u obesidad que utilizaron una aplicación móvil de seguimiento de la dieta entre julio de 2025 y febrero de 2026.
Compararon la ingesta energética total, la ingesta de macronutrientes, la adecuación de proteínas ajustada al peso, los patrones de alimentación y la pérdida de peso entre 116 usuarios de agonistas del receptor de GLP-1 (que usaban semaglutida o tirzepatida) y 216 no
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