Los castores convierten ríos en sumideros, incrementan el carbono un 26% y alteran el clima local

El papel del castor europeo en la mitigación del cambio climático

Durante un año completo, los investigadores midieron:

  • Flujos de carbono en tres puntos del río.
  • Emisiones de CO₂ y metano mediante cámaras de gas.
  • Caudal con sensores automáticos.
  • Sedimentos y biomasa.

El resultado es claro: más carbono entra y se queda en el sistema cuando hay castores.

El mecanismo invisible que convierte un río en un almacén climático

El cambio comienza con algo aparentemente simple: una presa. El castor corta ramas, arbustos y pequeños árboles, y los entrelaza con barro y sedimentos. Esa estructura modifica la dinámica del río:

  • Reduce la velocidad del agua.
  • Favorece la acumulación de sedimentos.
  • Retiene materia orgánica.

Hojas, restos vegetales y madera muerta dejan de desplazarse río abajo y quedan atrapados.

Ahí está la clave. Ese material se integra en el sedimento, donde el carbono puede permanecer hasta tres décadas, creando un sumidero natural activo.

Como explica Joshua Larsen (Universidad de Birmingham): “Al ralentizar el agua y ampliar los humedales, los arroyos se convierten en poderosos sumideros de carbono”.

Más carbono atrapado y más agua almacenada bajo tierra

El impacto no se limita al carbono. Las presas del castor alteran el ciclo del agua de forma profunda:

  • El agua circula más lentamente.
  • Aumenta la infiltración en el subsuelo.
  • Se recargan los acuíferos.

Esto genera un efecto clave en un contexto de sequía creciente.

Según Josep Barba (CREAF): “Puede haber menos agua visible en superficie en ciertos momentos, pero hay más reserva subterránea disponible a medio y largo plazo”.

Además, el agua que atraviesa los sedimentos se filtra, lo que mejora su calidad. Menos velocidad. Más almacenamiento. Mejor resiliencia.

De especie perseguida a aliada climática inesperada

El castor europeo (Castor fiber) estuvo al borde de la desaparición en el siglo XIX debido a la caza intensiva por su piel, carne y grasa. Hoy, su papel ha cambiado radicalmente.

En España:

  • Llegó en 2003 tras una liberación ilegal en Navarra.
  • Se ha expandido por Ebro, Tajo y Guadalquivir.
  • Está protegido desde 2020 (LESRPE).

Y su avance continúa. Ya ha alcanzado Mequinenza, a las puertas de Cataluña. Su llegada es, según los expertos, cuestión de tiempo.

El conflicto con la agricultura y los límites reales del impacto

La expansión del castor no está exenta de polémica. Las principales preocupaciones vienen del sector agrario, especialmente en cultivos cercanos a riberas.

Pero los datos matizan el riesgo:

  • Su actividad se concentra en los primeros 20 metros del río.
  • Se alimenta principalmente de vegetación de menos de 5 cm de diámetro.
  • Actúa sobre afluentes pequeños, no grandes cauces.

Además, no debe confundirse con el castor americano (Castor canadensis), responsable de impactos masivos en ecosistemas como la Patagonia.

“Eso no ocurriría con el europeo”, subraya Barba.

Una solución climática que ya está funcionando sin intervención

Aquí está el punto que cambia el enfoque. No se trata de una tecnología futura. Ni de un proyecto piloto. Esto ya está ocurriendo.

Los castores están rediseñando ríos completos, aumentando su capacidad de almacenar carbono y mejorando la gestión del agua sin intervención humana directa.

El estudio abre una nueva línea clara: las soluciones climáticas basadas en la naturaleza no solo son viables, ya están activas.

FUENTE

Constanza Sanchez

Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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