Las mujeres que recibieron la vacuna contra el VPH pueden requerir menos pruebas de cáncer cervical
MADRID, 3 Feb. (EUROPA PRESS) – En un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oslo (Noruega), la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y el Instituto Nacional del Cáncer (Estados Unidos), se ha concluido que las pruebas de cribado del cáncer de cuello uterino podrían realizarse con mucha menos frecuencia de lo que actualmente se recomienda, sin que ello implique un detrimento en los beneficios para la salud.
Los investigadores han hallado que para las mujeres que fueron vacunadas a edades más tempranas, realizar pruebas de detección solo dos o tres veces a lo largo de su vida resulta rentable y se relaciona con un menor número de procedimientos de seguimiento innecesarios. Este hallazgo sugiere que las directrices de detección existentes podrían ser excesivamente rigurosas para esta creciente población.
Según publicaron en la revista ‘Annals of Internal Medicine’, el equipo utilizó modelos informáticos individuales y datos publicados para analizar diversas estrategias de detección del cáncer de cuello uterino en mujeres noruegas vacunadas contra el VPH entre los 12 y los 30 años.
CÓMO SE EVALUARON LAS DISTINTAS ESTRATEGIAS DE CRIBADO
El análisis basado en modelos comparó diferentes edades de inicio de las pruebas de detección, los intervalos entre ellas y el total de pruebas a lo largo de la vida, teniendo en cuenta los costos de atención médica y el tiempo de vacunación. Los resultados mostraron que, en todas las edades de vacunación y tipos de vacunas, se prefirió sistemáticamente una detección menos frecuente.
Para las mujeres vacunadas antes de los 30 años, se determinó que un programa de detección mucho menos intensivo sería más rentable y generaría menos daños en comparación con la recomendación actual de cribados cada cinco años.
En el caso de las mujeres vacunadas antes de los 25 años, las estrategias más favorecidas incluían realizar pruebas de cribado cada 15 a 25 años, lo que llevaría a una detección de apenas 2 a 3 veces a lo largo de su vida.
Estos hallazgos se mantuvieron consistentes incluso cuando los investigadores consideraron la posibilidad de pruebas omitidas o una reducción en la protección ofrecida por la vacuna.
El estudio concluye que los programas de cribado del cáncer de cuello uterino podrían adaptarse en función de la edad de la mujer en el momento de la vacunación contra el VPH, aumentando así su eficacia y reduciendo los riesgos asociados.
