La planta de biometano en Melgar de Abajo genera preocupación ambiental y social entre los vecinos
En Melgar de Abajo, un pequeño municipio de 117 habitantes situado entre las provincias de León y Valladolid, se ha desatado un debate ambiental en torno a un proyecto promovido por la empresa Biorig Energy Melgar-Valladolid SLU. Este proyecto, que ha acumulado varias alegaciones individuales y el respaldo de colectivos como Ecologistas en Acción, Avicea, la Asociación de Turismo Rural y la Denominación de Origen León, ha sido calificado por Ríos como «un éxito» en la movilización vecinal.
Los detractores del proyecto advierten que la implantación de esta planta no solo afectaría a los viñedos protegidos por la DO León, sino que también implicaría el paso de 90 camiones diarios por «unas carreteras que están en un estado lamentable». Además, estiman que la zona afectada tendría un radio de malos olores de hasta 7,7 kilómetros, lo que supondría una pérdida efectiva de fauna, especialmente aves.
Informes técnicos cuestionan la viabilidad ambiental del proyecto
El propio proyecto ha sido criticado, ya que no solo afectaría a los viñedos, sino que también supondría el paso de 90 camiones diarios por «unas carreteras que están en un estado lamentable».
Tras numerosas solicitudes de información al Ayuntamiento, la plataforma logró acceder a un informe elaborado por la Diputación Provincial de Valladolid, el cual se pronunció en contra de la iniciativa debido a defectos formales y por su impacto ambiental. En el informe se destaca que «sólo la piscina de purines tiene 7.760 metros cuadrados», cifra que excede las dimensiones de un campo de fútbol, que son aproximadamente de 7.100 metros cuadrados. A pesar de ello, se espera que la Junta de Castilla y León archive el proyecto, aunque la plataforma advierte que hasta que no haya un rechazo formal, seguirán vigilantes.
El pasado 6 de diciembre, el BOCyL publicó la información pública concerniente a la solicitud de autorización ambiental y al estudio de impacto ambiental para una planta de biometano que, según la empresa, capturará más de 15.000 toneladas al año de CO2 biogénico y generará alrededor de un centenar de puestos de trabajo durante su construcción, con otros 35 puestos en funcionamiento.
En síntesis, aunque el biometano es considerado una herramienta importante para la transición energética y la economía circular, este caso ha generado una alarmante reacción social, en gran parte debido a la escala del proyecto, su ubicación y la percepción de falta de transparencia, posicionando la planta de Melgar de Abajo en el centro de un intenso debate ambiental y comunitario en Castilla y León.
