la importancia del desayuno: clave para una vida saludable y longeva, evita saltarlo o comer tarde

MADRID, 7 Sep. (EUROPA PRESS) – Mientras algunos líderes mundiales, como Vladimir Putin y Xi Jinping, bromean sobre la posibilidad de vivir hasta los 150 años, para el resto de nosotros, la longevidad parece depender de estrategias más concretas. Sorprendentemente, algunas de estas estrategias podrían estar escondidas en hábitos sencillos del día a día.
Un reciente estudio realizado por investigadores del Massachusetts General Brigham (Estados Unidos) y publicado en la revista ‘Communications Medicine’ revela que el horario de las comidas, especialmente el desayuno, puede conllevar un aumento del riesgo de mortalidad en las personas mayores.
A medida que las personas envejecen, los cambios en su salud y rutinas diarias pueden afectar el momento en que comen. Este estudio realizó un seguimiento de casi 3.000 adultos mayores en el Reino Unido durante varias décadas para comprender cómo cambia el horario de las comidas con la edad, y cómo se relaciona este con la salud y el aumento de la longevidad.
Con el paso de los años, es común que la gente tienda a desayunar y cenar más tarde. Aquellos que enfrentan más problemas de salud o muestran una tendencia genética a trasnochar también tienden a comer de manera más tardía. De hecho, se observó que desayunar más tarde se asocia con un mayor riesgo de muerte.
Durante el estudio, se determinó que la tasa de supervivencia a diez años es del 86,7 % en el grupo de alimentación tardía, en contraste con el 89,5 % de aquellos que mantienen horarios de alimentación más tempranos.
«Nuestra investigación sugiere que los cambios en el horario de las comidas de los adultos mayores, especialmente el del desayuno, podrían servir como un indicador fácil de monitorizar del estado general de salud. Pacientes y médicos pueden usar los cambios en las rutinas de comida como una señal de alerta temprana para detectar problemas subyacentes de salud física y mental», afirmó el autor principal, Hassan Dashti, nutricionista y biólogo circadiano del Hospital General de Massachusetts.
Además, Dashti explicó que el hecho de desayunar más tarde se ha asociado sistemáticamente con problemas de salud física y mental, como depresión, fatiga o problemas de salud bucal.
Esta práctica de comer más tarde podría estar relacionada con dificultades para preparar las comidas o con un sueño más lento. Asimismo, las personas con predisposición genética a ser noctámbulas tienden a comer más tarde.
Hasta ahora, se poseía una comprensión limitada sobre la relación entre los horarios de las comidas y la longevidad, por lo que el estudio alienta a los adultos mayores a mantener horarios de comida consistentes como parte de una estrategia más amplia para promover el envejecimiento saludable y la longevidad.
«Nuestros hallazgos ayudan a llenar ese vacío al demostrar que un horario de comida más tardío, en especial el desayuno retrasado, está vinculado tanto a problemas de salud como a un mayor riesgo de mortalidad en los adultos mayores. Estos resultados refuerzan el dicho de que ‘el desayuno es la comida más importante del día’, especialmente para las personas mayores», señaló Dashti.
Por último, el experto destacó los resultados de este estudio en un contexto donde la alimentación restringida en el tiempo y el ayuno intermitente están ganando popularidad.
La investigación analizó los datos de 2.945 adultos de entre 42 y 94 años residentes en el Reino Unido, quienes fueron objeto de seguimiento durante más de 20 años.
