La digitalización del regadío activa 375 iniciativas con 170 millones en España
La digitalización del regadío está impulsando 375 proyectos con una inversión total de 170 millones de euros en España, que no solo reflejan una cifra, sino un cambio estructural en la manera en que el sector agrícola comprende y gestiona el agua. Durante décadas, el regadío ha sido el mayor consumidor del sistema hídrico nacional, representando más del 80 % del uso consuntivo del agua. Sin embargo, la situación está cambiando; ahora se trata de entender cuánta agua se necesita, cuándo y cómo utilizarla.
Una inversión que ya tiene forma
Desde octubre de 2024 hasta noviembre de 2025, se han consolidado dos convocatorias que han otorgado cifras notables:
- 375 proyectos financiados
- 473 entidades beneficiarias
- 170,2 millones de euros adjudicados
- Presencia en 13 comunidades autónomas y 13 cuencas hidrográficas
No es un programa piloto. Es una transformación en marcha.
Las ayudas han cubierto hasta el 100 % de los costes elegibles, con importes que oscilan entre 26.000 euros y 3 millones por proyecto, ampliables a 4 millones en el caso de aguas subterráneas.
Dónde se está concentrando el cambio
El mapa del agua en España también se articula a través del reparto de fondos de estas iniciativas.
- La cuenca del Ebro lidera con 86 proyectos y 120 entidades, concentrando el 19,6 % de la inversión
- Le sigue la cuenca del Duero, con el 18,9 %
- Y el Júcar, alcanzando el 18,1 %
Esto indica que las zonas agrícolas más grandes están siendo también las más activas en esta transición.
Tecnología aplicada: del sensor al ahorro real
El interés no se limita al destino de la inversión, sino también en las soluciones que se están implementando. El 60 % de las ayudas se destina a tecnologías de telecontrol, monitorización, fertirrigación y eficiencia energética, lo que permite obtener datos en tiempo real sobre cada parcela.
Además, otras áreas clave incluyen:
- 9,5 % para medir con precisión el agua utilizada
- 8,9 % para monitorizar la humedad del suelo
- 40 % de entidades digitalizando captaciones
- 69 % usando sistemas geográficos avanzados
- 64 % incorporando gestión digital y trámites online
En la práctica, el campo empieza a funcionar como un sistema inteligente.
Más allá del riego: impacto ambiental directo
Este cambio no solo es tecnológico; sus efectos son inmediatos:
- Reducción de pérdidas de agua
- Menor consumo energético
- Mejor estado de ríos y acuíferos
- Control de lixiviados y calidad del agua
Algunos proyectos ya permiten medir el impacto del riego en aguas subterráneas o controlar los retornos a cauces. En este contexto, el dato no solo optimiza la producción; también protege el entorno.
El marco: una estrategia de país
Este esfuerzo forma parte del PERTE de digitalización del ciclo del agua, siendo una de las estrategias clave del Plan de Recuperación. Hasta ahora, se han mobilizado más de 1.200 millones de euros, distribuidos en diversas líneas:
- 550 millones para el ciclo urbano del agua
- 170 millones para regadío
- 200 millones para comunidades autónomas
- 280 millones para infraestructuras hidráulicas estatales
El objetivo es claro: hacer del agua un sistema más eficiente, más seguro y más sostenible.
El campo español no va a dejar de depender del agua. Pero sí está comenzando a depender menos del azar.
En un país donde cada gota cuenta, comprender lo que sucede en cada parcela no es solo una ventaja, sino una necesidad. La mayor parte de las inversiones se orientan hacia tecnologías inteligentes, como sistemas de monitorización y control remoto, que optimizan la toma de decisiones, contribuyen a la reducción del desperdicio y mejoran el uso de recursos en explotaciones agrícolas y redes de riego.
Este cambio genera beneficios ambientales al disminuir pérdidas de agua y consumo energético, además de proteger los ecosistemas y la biodiversidad. Todo esto se enmarca en el PERTE para la digitalización del ciclo del agua, cuyo fin es construir un sistema hídrico resiliente y sostenible para todo el país.
