La banca española cae un 8,65% en bolsa, aunque supera a su sector en Europa perdiendo un tercio
MADRID, 22 Mar. (EUROPA PRESS) – La banca española también sufre en Bolsa los estragos de la guerra en Oriente Próximo y se deja un 8,65% desde que se inició el conflicto. No obstante, el descenso es aproximadamente un tercio menor que la caída del selectivo del sector bancario europeo, el Stoxx 600 banks.
En concreto, de las seis entidades financieras incluidas en el índice nacional, Banco Santander es la que mayor caída bursátil se anota. Desde el viernes previo al ataque coordinado entre Washington y Tel Aviv sobre Teherán hasta el cierre de la última semana, el banco presidido por Ana Botín ha perdido más de un 14,3%, al pasar el precio de su acción de 10,79 euros a 9,24 euros.
Le siguen BBVA, Unicaja y Bankinter, que retroceden un 9,24%, un 7,93% y un 7,72%, respectivamente, en igual periodo. Por su parte, las caídas más moderadas las registran Sabadell (-7,26%) y Caixabank (-5,46%).
Pese a que la depreciación de la banca española en tan solo 15 sesiones bursátiles pueda resultar abultada, representa un tercio menos del descenso sufrido por el Stoxx Europe 600 Banks, que corrige en más de un 12,8% en el mismo periodo de tiempo. Así, solo el Banco Santander supera, de entre todos los bancos españoles, la media del compuesto europeo.
Entre los desplomes en Europa, Deutsche Bank es quien sale peor parado: los títulos del banco alemán han pasado de negociarse a 30,29 euros al cierre del mes de febrero a 24,76 euros, registrando un derrumbe de más del 18%. Le sigue Unicredit con un retroceso del 17,65% y Societe Generale, con un 17,44%. En Francia, BNP Paribas se anota el mayor desplome con un 14%. Por su parte, en Reino Unido, Barclays, a pesar de estar fuera del índice, cosecha un tropiezo del 17,4% y cae de las 452 libras esterlinas a 373,90 durante el mismo intervalo.
Sobre estos ajustes a la baja del sector en el Viejo Continente, el banco de inversión estadounidense JPMorgan ha afirmado en informes recientes que son «exagerados».
En esta línea, la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) ya adelantaba a los pocos días de iniciarse la guerra que el riesgo de los bancos europeos en Irán «es insignificante». En concreto, la exposición de las entidades financieras supervisadas por el Banco Central Europeo (BCE) al mercado de Oriente Próximo supone menos del 1% de sus activos totales, que ascienden a 27,8 billones de euros (a septiembre de 2025).
Respecto a España, esa vulnerabilidad es incluso menor y, tal y como reflejan los datos de la EBA, poco más del 0,2% de los activos totales de Caixabank, Santander y BBVA están expuestos al mercado de Oriente Medio.
Además, la agencia de calificación crediticia Scope Ratings ha defendido que «los bancos europeos afrontan la incertidumbre abierta por el conflicto con unos fundamentos financieros sólidos» y considera «poco probable» que las implicaciones directas en los activos y la rentabilidad de los bancos europeos —debido a una crisis prolongada— «se conviertan en un factor sistémico determinante de la calificación del sector en su conjunto».
RIESGOS Y OPORTUNIDADES
A pesar de ello, la agencia ha indicado que existen una serie de riesgos a tener en cuenta, aunque también identifica oportunidades. Así, señala que, si bien un crecimiento más lento y un aumento de los tipos de interés para contener las presiones inflacionistas podrían reducir la demanda de crédito y lastrar el crecimiento del volumen de negocio de los bancos, unas tasas más elevadas en el BCE podrían «respaldar los márgenes en algunas jurisdicciones donde los bancos tienen balances sensibles a los activos».
Eso sí, siempre y cuando las entidades financieras logren contener el mayor impacto en los costes de financiación. Además, entre los motivos de las caídas bursátiles tanto en la banca europea como en la española, los inversores apuntan a la recogida de beneficios tras años de ‘rally’ después de la recuperación económica post-COVID como la principal causa.
En cifras, en los últimos cuatro años —de 2022 a 2025, ambos inclusive—, el sector bancario español logró despuntar en los parques un 290%. Por entidad, el vallesano encabeza la lista con un alza de más del 460%, al pasar el precio de su acción de 0,598 euros en la apertura del año 2022 a 3,3650 en la última sesión del pasado ejercicio.
Le siguen Caixabank y BBVA, con una revalorización del 330% y el 280%, respectivamente. Por debajo del umbral del 250% se posicionan Santander (+240%), Unicaja (+215%) y Bankinter (+210%).
POTENCIAL ALCISTA DE HASTA EL 24%
Asimismo, con el correctivo actual, las entidades financieras se han vuelto ahora «más atractivas», tal y como señaló esta semana Goldman Sachs.
En España, BBVA guarda ahora un margen de subida respecto a máximos de más del 24%, hasta alcanzar los 22,33 euros que tocó a principios de febrero. Por detrás, Unicaja (22%) y Banco Santander (21,8%) presentan también potenciales alcistas similares.
Cierran la lista Sabadell, Caixabank y Bankinter, con un recorrido hasta sus cotas más altas del 17%, 16,3% y 14,6%, respectivamente.
