Josep Tur, investigador, señala que no solo importa lo que comes, sino también el momento de la
MADRID, 3 Ene. (EDIZIONES) – Hay un refrán español que dice que ‘desayuno de reyes, comida de príncipes, y cenas de pobres’. A través de un adecuado aporte energético diario, que parte de un buen desayuno y una buena comida, Josep Tur, catedrático de Fisiología de la Universidad de las Islas Baleares y jefe del Grupo de investigación en CIBEROBN, sostiene que las cenas deben ser ligeras, ya que no gastamos energía en ese momento.
No solo la cantidad de lo que comemos es importante, sino que también es un gran determinante para nuestro peso la hora a la que comamos. Tur afirma que los seres humanos somos «animales de costumbres», organizados en nuestro entorno, siguiendo el ciclo día-noche, lo que influye en nuestra actividad diaria.
«Nuestro organismo está diseñado por relojes biológicos. Hay uno central que marca los periodos de actividad diurna y nocturna (hipotálamo), de manera que nuestro cuerpo adapta las señales biológicas, como las hormonas, para estar activos en el periodo diurno», argumenta.
Las horas más beneficiosas para comer
La ingesta de alimentos debe hacerse en el momento más activo, en consonancia con el reloj circadiano interno. En los últimos años, varios estudios han demostrado que hay horas más beneficiosas que otras para alimentarse. Un desajuste horario en la ingesta de alimentos no es bueno, ya que altera el metabolismo y puede llevar a un acumulación de grasa.
Cuidado con la alteración de los horarios
Tur señala que aquellas personas que trabajan en turnos tienen una mayor tendencia a ganar kilos debido a un desajuste en su ‘metabolismo horario’. Por ello, es recomendable seguir horarios establecidos durante el día. «Si trabajas en turnos, tu alimentación debería ser lo más parecida posible a tu horario natural de mañana o de noche y evitar cenas copiosas», aconseja.
Un ejemplo de la importancia de los horarios es cuando tomamos un avión hacia un destino que tiene un huso horario diferente. Durante el vuelo, se nos ofrece comida en momentos acordes al nuevo horario, facilitando así la adaptación a los cambios.
Cuidado con cenar tarde
La doctora Marta Garaulet, catedrática de Nutrición en la Universidad de Murcia, advierte que «cenar tarde tiene mucho que ver con la diabetes y la propensión a que suba el azúcar en sangre». Si cenamos durante nuestra noche biológica, que inicia aproximadamente una hora antes de dormir, los niveles de melatonina (hormona del sueño) estarán elevados. Esto causa una mala secreción de insulina y puede elevar el azúcar sanguíneo.
Un estudio científico publicado en 2022 en ‘Diabetes Care’ puso en evidencia que cenar tarde perjudica la tolerancia a la glucosa, sobre todo si coincide con altos niveles de melatonina. «El horario de las comidas es tan importante como el tipo de alimentos para prevenir alteraciones metabólicas», reitera Garaulet.
Por ello, es recomendable cenar al menos 2,5 horas antes de irse a dormir para evitar que la melatonina y el aumento de azúcar post-cena coincidan. Esto es especialmente relevante para un 40% de la población que tiene una variante genética específica que afecta al receptor 1 de melatonina.
