Investigadores hallan que las proteínas humanas asociadas al Alzheimer generan daños más graves
MÁLAGA 2 Sep. (EUROPA PRESS) – Investigadores del grupo Neuropatología de la Enfermedad de Alzheimer (Neuroad) de Ibima Plataforma Bionand, liderados por Antonia Gutiérrez Pérez, han hecho un descubrimiento significativo sobre la propagación de las proteínas causantes del Alzheimer, que varía según su origen en cerebros humanos o en modelos de ratón. Este estudio involucró al Departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología de la Universidad de Málaga (UMA) y al Institute for Memory Impairments and Neurological Disorders de la Universidad de California, Irvine.
Comprendiendo las «semillas» patogénicas
El investigador principal, David Baglietto, declaró: «Comprender las particularidades de las semillas patogénicas nos acerca a tratamientos más precisos y adaptados a cada variante de Alzheimer». La enfermedad de Alzheimer afecta a cerca de 50 millones de personas en todo el mundo y se estima que esta cifra se duplicará para 2050. Se caracteriza por la acumulación de dos proteínas mal plegadas que, al desplegarse de manera anómala, actúan como «semillas» que transforman las versiones sanas en copias patológicas.
Este proceso de propagación explica cómo las lesiones se expande a diferentes regiones del cerebro. Sin embargo, hasta ahora no se comprendía por qué las semillas humanas y las de otros mamíferos se comportaban de forma diferente. «Comprender cómo se propagan estas ‘semillas’ es fundamental para desentrañar la complejidad del Alzheimer y encontrar vías para detener su avance», resaltaron los investigadores.
Un estudio crucial sobre la propagación del Alzheimer
El equipo de investigación, dirigido por David Baglietto y Juana Andreo López, llevó a cabo un estudio crucial que involucró la inyección de extractos de cerebro de pacientes con Alzheimer y de ratones modelo en el hipocampo de ratones vivos. El objetivo era determinar si las «semillas» humanas o murinas eran más propensas a convertir proteínas sanas en copias patológicas y analizar las diferencias en la respuesta de las células inmunes del cerebro ante esta patología.
Los resultados revelaron un panorama complejo y en algunos aspectos inesperado. Se observó que los extractos de cerebro humano con Alzheimer inyectados en los cerebros de ratones mostraron una capacidad notablemente más agresiva en comparación con los que recibieron extractos de ratón. Esta mayor potencia de las «semillas» humanas fue confirmada al calcular la actividad de agregación, encontrando una mayor actividad en las muestras humanas.
Diferencias en propiedades patogénicas
«Nuestros datos indican que las ‘semillas’ de Alzheimer de origen humano poseen propiedades diferentes, lo que facilita la formación de agregados amiloides de una manera más eficiente que las de ratón», explican los investigadores. Esto sugiere que las «semillas» humanas podrían tener conformaciones estructurales distintas, lo que podría ayudar a explicar la heterogeneidad clínica observada en los pacientes de Alzheimer.
Para investigar este fenómeno, un consorcio de investigadores españoles y norteamericanos diseñó un experimento inédito que consistió en la extracción de tejido cerebral de pacientes fallecidos con Alzheimer. Estas muestras fueron inoculadas en áreas clave del cerebro de ratones vivos, y tras meses de incubación, se cuantificó y estudió la respuesta inflamatoria, destacando el papel de la microglía, las «células barrera» del cerebro que rodean y aíslan el daño. En respuesta a la inyección de semillas de ratón, se observó una respuesta microglial mucho más débil y un aumento del daño neurítico.
Implicaciones para el tratamiento del Alzheimer
Entre las conclusiones del estudio, se evaluó que las semillas murinas eran más tóxicas que las humanas, lo que sugiere un «agotamiento» que compromete la función protectora de las células microgliales. Además, el estudio también se acercó al Alzheimer esporádico, que representa el 95% de los casos. Al investigar un nuevo modelo de ratón sin mutaciones familiares, se encontró que tras 18 meses de exposición a semillas humanas, no aparecieron placas amiloides, aunque sí se detectó un aumento de estructuras asociadas a fallos en la eliminación de desechos cerebrales y a procesos neurodegenerativos tempranos.
Esto sugiere que el Alzheimer esporádico podría requerir múltiples factores adicionales o períodos de incubación más prolongados. «Este trabajo aporta varias lecciones clave, como las diferencias inter-especie. No todos los modelos animales reproducen fielmente la patología humana, lo que es vital para diseñar terapias eficaces», concluyeron los investigadores.
El estudio también resalta la microglía como un objetivo terapéutico. «Potenciar la función de estas células podría ralentizar la progresión de la enfermedad», y en cuanto a la detección precoz, se pueden analizar biomarcadores iniciales antes de la formación de placas, abriendo la puerta a intervenciones más tempranas.
