Europa Press obtuvo en primicia el sumario del 23-F, guardado en un garaje para evitar su
MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) – El acceso al sumario por el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 fue uno de los grandes éxitos informativos de la agencia de noticias. Esta logró en primicia la totalidad de la instrucción, que era secreta, y una declaración del teniente coronel Antonio Tejero ante el juez, custodiada en una caja fuerte, lo que incluso provocó que la Policía se personara en la redacción para requisar los documentos.
La historia de la exclusiva fue relatada por el que fuera redactor jefe, Jesús Frías, en su libro ‘De Europa a Europa’, que describe la trayectoria de la agencia desde su fundación en 1953 hasta 1986. En uno de sus capítulos, el periodista de Tribunales José Yoldi narra cómo se accedió a esta información trascendental entre momentos de tensión y anécdotas curiosas e incluso divertidas.
Yoldi ingresó en la plantilla en enero de 1978 y, poco después, pasó a cubrir la información de Tribunales en la recién creada Audiencia Nacional, que sucedía al Tribunal de Orden Público. Allí, según recuerda en el libro, accedió a buenas fuentes. También llegó a ofrecer en exclusiva la primera reacción del Consejo General del Poder Judicial condenando el golpe de Estado, siendo la primera autoridad democrática en pronunciarse el 23F.
Cuando comenzó la instrucción del sumario, la causa era secreta. El periodista explica que desde la Relatoría del Consejo Supremo de Justicia Militar no salía «ni un papel ni una declaración», ni siquiera para los propios abogados de la defensa, que carecían de un conocimiento global de la causa. Fue en la Semana Santa de 1981 cuando se produjo la cuarta declaración del teniente coronel Tejero ante el juez, en la que aparentemente afirmó que «cumplía órdenes del Rey» y que el golpe de Estado se había intentado con el conocimiento del jefe del Estado.
El entonces director de la agencia, Antonio Herrero Losada, tuvo acceso a aquella declaración y se hizo «alguna referencia a ella» en el Resumen Económico, un texto diario que recopilaba la información política y económica más importante del día, «pero sin dar nada concreto porque podía constituir una ilegalidad». Ante esto, la Policía se presentó un sábado por la mañana en las oficinas de la agencia en el Paseo de la Castellana para registrar la sede y apoderarse de los documentos que eran secretos.
En su libro, el antiguo redactor de Tribunales relata que el consejero delegado de la agencia, Francisco Martín Fernández Heredia, se acercó a la redacción para dialogar con la policía. Luego, solicitó a los agentes un momento para hablar con Yoldi, a quien condujo a su despacho y le entregó la declaración de Tejero que guardaba en una caja fuerte, indicándole que la escondiera. El periodista se llevó el testimonio de Tejero debajo del anorak y lo ocultó en el maletero de su coche, un Seat 127, estacionado en la calle Félix Boix, al lado de la agencia.
Acceso al sumario
Yoldi también tuvo acceso al sumario. En su relato, explica que logró conseguir una copia del mismo. «Todos los abogados estaban más o menos agrupados en torno a Ángel López-Montero Juárez, el defensor de Tejero. Por amistad con uno de ellos, cuyo nombre no revelaré, conseguí una copia del sumario. Lo único que él me pidió fue que le hiciera dos copias más que tenía que repartir entre otros letrados», rememora el redactor.
Yoldi menciona que el sumario era muy voluminoso y que el coste de las fotocopias ascendió «a unas 40.000 pesetas de entonces», inicialmente costeadas de su bolsillo por un grupo de redactores, aunque posteriormente la agencia se hizo cargo de los gastos. Era agosto de 1981.
La logística para fotocopiar el sumario, señala Yoldi, era complicada y generó un sinfín de anécdotas: «No teníamos el sumario entero (…) sino pequeñas partes, y yo iba al despacho del abogado a recogerlas y a devolver las fotocopias una vez hechos». El periodista recuerda que transportaba los tomos del sumario en la cestita de una Vespino que poseía. «Iba tan acelerado que, al tomar una curva, se me fue una rueda y me pegué un bofetón impresionante», cuenta, teniendo que recoger los folios del sumario dispersos en varios metros a la redonda.
Durante esta semana de copias, un equipo formado por Jesús Zuloaga, Mariano González y Antonio Herrero Lima leía minuciosamente el sumario en el despacho del director. En el primer día se transmitieron las declaraciones de Alfonso Armada, Jaime Milans del Bosch y Antonio Tejero. Yoldi recuerda que, al principio, solo él tenía acceso al sumario, lo que provocó el enfado del abogado de Tejero y de las autoridades militares, que organizaron una auténtica «caza de brujas» para descubrir a la persona que filtró el texto judicial.
El periodista asegura que empezaron a circular rumores de que la Policía iría a la agencia a incautar la documentación, por lo que activaron una estrategia: «Nos llevamos el sumario por la escalera de servicio, como hicimos con la declaración de Tejero, y lo escondimos en el coche del redactor jefe que estaba en el garaje de la agencia».
Yoldi, junto al redactor Vicente Clavero, también siguió el juicio del 23F, que fueron jornadas «largas y complejas». Cubrieron la vista pública, pusieron en valor el ‘teletipo’ y sus informaciones pasaron a la historia del periodismo español.
