Estudio del CNIC revela que los infartos nocturnos son menos severos debido a ritmos circadianos

MADRID, 12 Dic. (EUROPA PRESS) – Un equipo de científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha logrado explicar por qué los infartos que se producen por la noche son menos severos que los diurnos. Esta diferencia se relaciona con la variación a lo largo del día de la agresividad de los neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco.
El trabajo, publicado en la revista ‘Journal of Experimental Medicine’, muestra la existencia de un mecanismo circadiano dentro de los neutrófilos que hace fluctuar su actividad destructiva y determina el grado de daño que provocan en el corazón tras un infarto.
Dado que los seres humanos son una especie diurna, existe una mayor probabilidad de exponerse a infecciones durante esta etapa del día. Por lo tanto, el sistema inmunológico ajusta sus picos de actividad al ritmo circadiano. No obstante, esta respuesta puede volverse perjudicial en situaciones de estrés, como en los infartos de miocardio, donde el sistema inmunitario puede causar daños colaterales severos en los tejidos.
“Por la noche, los neutrófilos se dirigen a la zona dañada respetando el tejido sano, lo que evita que se vea afectado. Es durante el día cuando pierden esta direccionalidad y generan más daño en el tejido circundante”, ha explicado la doctora Alejandra Aroca-Crevillén, primera autora del estudio.
Durante la investigación se desarrolló una estrategia farmacológica en modelos experimentales para bloquear este reloj molecular, lo que permite mantener a los neutrófilos en un “estado nocturno” y reducir su potencial dañino durante el infarto.
“Nos sorprendió comprobar que el bloqueo del reloj circadiano de los neutrófilos no solo protege el corazón, sino que también mejora la respuesta frente a algunos microbios e incluso reduce las embolias asociadas a la anemia falciforme”, añadió la doctora Aroca-Crevillén.
El jefe del grupo de investigadores, el doctor Andrés Hidalgo, detalla que “el compuesto imita un factor que el cuerpo produce principalmente durante la noche” y que este factor “engaña” a los neutrófilos para hacerles creer que “es de noche”, lo que disminuye su actividad tóxica.
Este desarrollo fue llevado a cabo en colaboración con el doctor Héctor Bueno, líder del grupo de Investigación Cardiovascular Traslacional Multidisciplinaria en el CNIC, tras analizar los datos de miles de pacientes del Hospital 12 de Octubre.
Este trabajo constituye una de las primeras estrategias en aprovechar los ritmos circadianos del sistema inmunitario para modular la inflamación sin comprometer la defensa frente a infecciones, lo que “abre la puerta” a nuevas terapias basadas en la biología del tiempo, que tienen el potencial de proteger no solo el corazón, sino también otros órganos del daño inflamatorio, sin debilitar las defensas naturales del organismo.
Además, el estudio fue financiado por la Fundación La Caixa; los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos; el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU); el Consejo de Becas de China; la ANR PRC; la Fundación para la Investigación Médica de Francia (FRM); la red transatlántica de excelencia Leducq sobre efectos circadianos en ictus; la Sociedad Española de Cardiología; y cuenta con el apoyo de AstraZeneca, Boehringer Ingelheim y Janssen.
