El TDAH en adultos: el funcionamiento cerebral y su percepción única del entorno.

El TDAH en adultos: el funcionamiento cerebral y su percepción única del entorno.

El TDAH desde una nueva perspectiva

MADRID, 29 Ene. (EDIZIONES) – Durante años se ha hablado del TDAH como un problema de conducta, de falta de atención o de autocontrol. Sin embargo, la neurociencia empieza a contar otra historia: la de un cerebro que siente, que procesa y que se relaciona con el mundo de forma diferente.

Miguel Toribio-Mateas es neurocientífico, investigador en salud mental y diagnosticado de TDAH y autismo en la edad adulta. En su libro ‘Cuerpo y mente. TDAH’ (Alienta Editorial), defiende que entender el TDAH como una experiencia cuerpo-mente no solo reduce el estigma, sino que puede cambiar la vida de miles de personas que han crecido creyendo que «algo no funcionaba bien» en ellas.

«Las mentes con TDAH están hechas para el pensamiento divergente: conectar ideas inesperadas, generar soluciones originales. Esta capacidad brilla especialmente en el arte, en la ciencia o en la tecnología; y muchas veces es ahí donde encontramos nuestro lugar natural. En mi caso, fue precisamente mi creatividad la que me salvó cuando decidí ‘reinventarme’ y entrar en el mundo de la neurociencia más adelante en la vida», reconoce.

Defiende que «el TDAH es una experiencia cuerpo-mente», y este trastorno representa una «capa más de lo que significa ser humano, una capa más de tu identidad». Lamenta que hay mucho estereotipo, sobre todo en el caso de los menores; pero también un sesgo de género y de edad muy marcado.

La búsqueda e importancia del diagnóstico

Toribio-Mateas resalta que en los últimos años se está percibiendo un aumento de diagnósticos del TDAH, especialmente en mujeres y no jóvenes, «aunque no hemos llegado al pico de diagnósticos», porque cada vez hay más personas que se ven identificadas con diferentes trazos del TDAH y que buscarán un diagnóstico.

«Son personas para las que tener un diagnóstico les sirve para poder empezar a reescribir su narrativa», cuenta tras su experiencia, ya que fue diagnosticado en torno a la cuarentena. De hecho, muchas personas con TDAH les diagnosticaron previamente ansiedad o depresión, cuando en realidad era TDAH, si bien considera que «son condiciones preexistentes».

El TDAH está infratratado

Una reciente investigación publicada en la prestigiosa revista científica ‘The Lancet’ muestra un infratratamiento del TDAH actualmente. Las cifras sobre el aumento de medicación en este ámbito han crecido en al menos cinco países como Reino Unido, Alemania o España, entre otros, debido a un mejor conocimiento del trastorno.

Miguel Toribio-Mateas apuesta por que se abra el marco diagnóstico del TDAH «y no limitarlo únicamente a la corteza prefrontal y a la dopamina», sino también a un marco donde tener en cuenta la regulación emocional de la persona, por ejemplo, el cómo se gestiona. Remarca que en la persona con TDAH «la gestión emocional es clave» y señala que ahora los diagnósticos formados por las guías del DSM-V se centran en hiperactividad e impulsividad, sin tener en cuenta, por ejemplo, cómo se gestionan esas emociones en las personas con TDAH, cuando es un aspecto clave.

«Si has pasado 40 años sin saber que tenías TDAH y te lo diagnostican con 40 años, en ese tiempo has podido desarrollar estrategias de gestión emocional, o bien te has podido decantar por el uso de alcohol y el abuso de sustancias. No hay que olvidar que hay un aumento del riesgo de suicidio de hasta cuatro veces, especialmente en ciertas poblaciones minoritarias, como la comunidad LGTBIQ+, porque en ellas el estrés se acumula por varios frentes, en forma de ansiedad o de depresión», relata.

También menciona que, cuando se suma la autoexigencia y el sentimiento de culpa, esto mantiene activado de manera continua el sistema de estrés. «Estamos en ‘modo suricata’, o de hipervigilancia, que afecta a la atención, traduciéndose en una persona más dispersa, al estar permanentemente en modo alerta.»

La gestión de emociones está afectada por este sistema que no deja regular lo que sucede en el día a día por el ‘modo suricata’. Cuando te conoces por el diagnóstico y empiezas a conocerte, informándote e identificándote con lo que lees, dejas de atacar internamente al cerebro, y este dispone de más margen para funcionar mejor. Te das más posibilidades para la reflexión y la autocompasión. A veces pueden ayudar herramientas terapéuticas como la respiración o salir a darte un paseo de 10 minutos», subraya este neurocientífico.

El estudio de ‘The Lancet’ señala que muchas personas antes de su diagnóstico de TDAH estaban tomando tratamientos para la ansiedad o la depresión. Este neurocientífico destaca que, en numerosas ocasiones, «la presión por encajar» puede desgastar profundamente la autoestima de la persona con TDAH: «La ansiedad, la depresión y el agotamiento no provienen del TDAH en sí, sino del desajuste constante entre lo que nuestro entorno espera de nosotros y lo que de verdad necesitamos. El TDAH no es un defecto que haya que corregir, es una forma de ser que merece ser comprendida».

El TDAH es un neurotipo, no una enfermedad

El investigador critica que incluso en la lectura de artículos científicos sobre el TDAH, el lenguaje utilizado sea «estigmatizante», ya que se habla de ‘controles sanos’ frente al «parámetro del enfermo». Algunos trabajos definen el TDAH como una enfermedad: «Una persona con TDAH no está enferma, sino que tiene una serie de condiciones bioquímicas diferentes a las de una persona sin TDAH».

Celebró que, en la actualidad, se está respetando más este aspecto en los círculos académicos y científicos, reconociéndose que, efectivamente, el TDAH es un neurotipo o una manera de vivir y sentir el mundo a nivel neurológico que es diferente. Desde su práctica científica y educativa, Toribio-Mateas «impulsa un cambio de lenguaje que reconoce la diversidad neurológica, sin reducirla al déficit ni a la patologización».

Cómo es el cerebro de una persona con TDAH

Le preguntamos sobre cómo es el cerebro de una persona con TDAH y si difiere del de una persona que no es neurodivergente: «Estudios comparativos muestran que, en niños y adolescentes con TDAH, la corteza prefrontal madura más lentamente, por lo que puede parecer más fina en estos momentos, pero no se trata de un daño estructural. En adultos, las diferencias son mínimas y lo que más cambia es cómo funcionan las redes cerebrales».

La corteza prefrontal es responsable de las funciones ejecutivas, como la toma de decisiones, la memoria de trabajo y el inicio o finalización de tareas. «El sistema límbico, que incluye partes como la amígdala o el hipocampo, se combina para ayudarnos a saber si una situación nos agradará más o menos y para autorregularnos. Esta zona está más hiperactivada en el cerebro con TDAH», aclara.

Sobre todo en adultos, se observa que hay una mayor activación de los circuitos cerebrales implicados en el sistema de recompensa, lo que puede explicar por qué, en algunas personas con TDAH, hay solapamientos con conductas adictivas. No necesariamente relacionadas con sustancias, sino también con comportamientos.

Según explica, «a veces, a las personas con TDAH nos interesa tanto algo que nos tiramos de cabeza a la piscina y solo nos centramos en eso, dejando el resto del mundo en segundo plano. Esto es una consecuencia de esa función del cerebro que te puede traer problemas en el día a día».

Finalmente, incide en que la dopamina está muy involucr
FUENTE

Constanza Sanchez

Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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