El Gobierno reconoce que el auto contra Zapatero es «serio», aunque carece de pruebas
El Gobierno ha reconocido que el auto judicial por el que se imputa al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, presuntamente involucrado en una trama de tráfico de influencias, es un documento «serio» que contiene indicios. Sin embargo, aseguran que se encuentran más tranquilos porque no hay pruebas incriminatorias concluyentes contra el exdirigente socialista.
Fuentes del Ejecutivo han subrayado que el auto emitido por el juez José Luis Calama, de la Audiencia Nacional, atribuye a Zapatero presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental, pero no incluye mensajes, conversaciones o audios que demuestren efectivamente el tráfico de influencias. Los indicios se basan en testimonios de terceros sobre las actividades de la supuesta trama.
Además, resaltan que Zapatero no aparece como propietario de ninguna empresa y que todos sus ingresos han sido a título personal.
Zapatero, «faro moral» del PSOE
Desde el Gobierno se considera que podrían surgir pruebas más adelante, aunque esta posibilidad no se ha descartado. Por ahora, se respaldan en esta circunstancia para mantener su apoyo a Zapatero, a quien aún consideran un «faro moral» para el socialismo en España.
No obstante, reconocen que este auto judicial se distingue de otras investigaciones que han sido públicamente descalificadas, como la que tiene lugar contra Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Juan Carlos Peinado. En este sentido, destacan que no han visto pruebas contundentes comparables a las presentadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que llevaron a la inmediata destitución del exsecretario de Organización, Santos Cerdán.
El martes por la mañana, tras la noticia de la imputación de Zapatero, el PSOE se apresuró a defenderlo, insinuando que había una utilización política de la Justicia, en referencia a una supuesta consigna del PP de «quien pueda hacer que haga». Sin embargo, el Ejecutivo parece distanciarse de esa argumentación, admitiendo que pudo ser una reacción precipitada, ya que en ese momento no conocían los detalles del auto.
Varios socios del Gobierno, como Sumar, Compromís y Podemos, han retrocedido en sus declaraciones, ya que en un principio habían lanzado acusaciones de guerra sucia judicial contra Zapatero. «Ya no está tan claro» que haya existido ‘lawfare’, afirmó este miércoles la diputada de Compromís, Agueda Micó, a su llegada al Congreso.
Mantienen apoyo hasta que aparezcan pruebas
El Gobierno, por lo tanto, mantiene una «defensa cerrada» del expresidente Zapatero, aunque aclaran que esto es hasta que se presenten indicios probados. En esta línea se expresó el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, quien afirmó en los pasillos de la Cámara Baja que «le seguiré defendiendo hasta que se demuestre lo contrario», instando a la Justicia a que «ponga pruebas encima de la mesa».
Desde la tribuna, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió públicamente a Zapatero, enfocándose en su legado por la retirada de las tropas de la guerra «ilegal» de Irak, el fin de ETA y la expansión de los derechos sociales de los españoles. «Todo mi apoyo al presidente Zapatero», concluyó.
