El cambio climático afecta al zooplancton marino y pone en peligro la red trófica oceánica
Las alteraciones en el zooplancton debido al cambio climático pueden amplificar sus efectos en los ecosistemas marinos, con consecuencias potenciales para toda la red trófica oceánica. Según un estudio de la doctora en Ciencias del Mar de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Inma Herrera, uno de los cambios más profundos está ocurriendo a una escala casi invisible. En el zooplancton, un conjunto de pequeños organismos que flotan en la columna de agua y sostienen buena parte de la vida marina, se revelan cambios significativos.
Herrera asegura que, aunque apenas se perciban a simple vista, estos seres reaccionan con rapidez a variaciones ambientales, funcionando como indicadores especialmente sensibles del estado de los ecosistemas marinos y de los efectos del calentamiento global.
Las olas de calor marinas ya provocan respuestas detectables en el plancton
“De hecho, las comunidades planctónicas ya están mostrando respuestas detectables a eventos extremos como las olas de calor marinas, con consecuencias potenciales para toda la red trófica oceánica”, manifiesta.
La doctora ha detallado que el aumento de la temperatura del océano, la acidificación y las alteraciones en la circulación marina están modificando la composición y la distribución del zooplancton a escala global. Tal y como recoge la tercera Evaluación Mundial de los Océanos de Naciones Unidas, en regiones como Canarias, los cambios observados en la estructura de las comunidades planctónicas sugieren que las especies más sensibles están siendo progresivamente sustituidas por otras más tolerantes al calor, lo que también puede implicar una reducción de la diversidad del ecosistema.
El volcán submarino Tagoro también alteró la estructura trófica
“Las Islas Canarias están influenciadas por la corriente de Canarias, de aguas frías, y por los procesos de afloramiento o surgimiento de aguas profundas que aportan nutrientes y sostienen una elevada productividad biológica.”
Durante décadas, las comunidades de zooplancton se han adaptado a este equilibrio oceanográfico; sin embargo, el aumento de la temperatura del mar y la mayor frecuencia de olas de calor marinas están alterando estos patrones, incluso en espacios protegidos.
Además de los fenómenos climáticos, eventos geológicos también pueden modificar “de forma significativa la dinámica del zooplancton”, ha recalcado Herrera.
En este sentido, ha señalado que tras la erupción del volcán submarino Tagoro, en la isla de El Hierro, “se observa que las comunidades planctónicas experimentaron cambios detectables en sus fuentes de carbono y en la estructura trófica.”
Microplásticos y presiones humanas agravan el impacto sobre el zooplancton
La investigadora asegura que las alteraciones del zooplancton producen efectos en cascada sobre el ecosistema marino, y que “una reducción en su abundancia o en su calidad nutricional afecta directamente a peces y otros organismos que dependen de él, especialmente durante sus primeras fases de vida.”
Las presiones humanas emergentes también afectan al zooplancton. En un estudio reciente, se ha demostrado que el copépodo ‘Pontella mediterranea’ puede ingerir y retener microplásticos, actuando como vector de transferencia de estos contaminantes dentro de las redes tróficas marinas.
Igualmente, ha enfatizado que la última Evaluación Mundial de los Océanos advierte que las alteraciones en el plancton, incluido el zooplancton, pueden amplificar los efectos del cambio climático sobre la productividad marina y la seguridad alimentaria, especialmente en regiones costeras y sistemas insulares.
Naciones Unidas advierte del riesgo para la productividad y la seguridad alimentaria
El análisis de la investigadora ha sido recogido recientemente en un artículo publicado en la revista de divulgación científica ‘The Conversation’, bajo el título ‘Las diminutas criaturas marinas que pueden amplificar los efectos del cambio climático en los océanos’.
Las perturbaciones geológicas también pueden alterar significativamente la dinámica del zooplancton, como se observó tras la erupción del volcán submarino Tagoro, cerca de El Hierro. En esa ocasión, las comunidades planctónicas mostraron cambios detectables en las fuentes de carbono y la estructura trófica.
Los investigadores advierten que las alteraciones del zooplancton desencadenan efectos en cascada en el ecosistema. Además, los estudios indican que el copépodo Pontella mediterranea puede ingerir microplásticos, transfiriendo contaminantes a través de las redes tróficas marinas.
