Día del compromiso internacional sobre el control del mercurio 2026 advierte sobre la creciente
La contaminación por mercurio ha aumentado en el planeta debido al incremento de la minería artesanal, la incineración de residuos y la combustión de combustibles fósiles en centrales eléctricas. Esta contaminación afecta a la salud de los seres vivos y al medio ambiente, y su peligrosidad se ha resaltado en el Día del compromiso internacional del control del mercurio. Naciones Unidas estableció el 23 de febrero como la fecha para prevenir la contaminación por mercurio, catalogada entre las diez sustancias químicas más tóxicas. Esta situación representa una «amenaza particular» para el desarrollo del niño en el útero materno y durante la infancia, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El compromiso de control del mercurio surgió del desastre en la bahía de Minamata, en la isla japonesa de Kyushu, donde, durante más de tres décadas a principios del siglo pasado, la empresa Chisso Corporation depositó toneladas de residuos industriales contaminados por mercurio provenientes de su planta química. Esta contaminación provocó la muerte de más de 3.000 personas y graves consecuencias para la salud de la población y el medio ambiente, afectando especialmente a los peces que consumía la comunidad local.
De Minamata al Convenio internacional de 2013
A raíz del caso de Minamata, en 2013 se firmó el Convenio de Minamata, negociado bajo el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA). Su objetivo es proteger la salud de los seres vivos y el medio ambiente de la contaminación por mercurio, un metal altamente volátil que facilita su transporte a grandes distancias.
El mercurio está presente de forma natural en el agua, el suelo y el aire, siendo liberado en actividades como la erupción volcánica y los incendios forestales que expulsan el metal depositándose en la vegetación.
Sin embargo, la intervención humana amplifica su presencia en diferentes procesos de fabricación de productos como plásticos, baterías, bombillas de bajo consumo, aparatos eléctricos, cosméticos y amalgamas dentales (prohibidas en la Unión Europea desde enero de 2025). Además, el mercurio se libera en la minería artesanal, cremaciones, y la incineración de residuos en vertederos, así como en la combustión de carbón en centrales eléctricas, calderas industriales y fundiciones de metales no ferrosos, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Ríos con el doble de vertidos que en la era preindustrial
La contaminación por mercurio en los ríos del mundo se ha duplicado desde la era preindustrial, pasando de 390 toneladas métricas al año vertidas en 1850 a 1.000 toneladas en la actualidad. Este aumento ha sido documentado en un estudio liderado por la Universidad de Nanjing (China), junto con científicos de Francia y Estados Unidos, publicado en la revista Science Advances.
Solo en Brasil, según el Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (IPAM), entre 1985 y 2022 la invasión de territorios indígenas en el estado de Roraima, en la frontera con Venezuela y Guyana, ha provocado una expansión minera significativa. Esto ha llevado a la llegada de 20.000 mineros ilegales que utilizan mercurio en la extracción artesanal de oro en los ríos.
Una contaminación que fluye por los ríos y termina en el océano, contaminando los peces.
Debido a esto, el mercurio ha ingresado en la cadena trófica a través del consumo de peces y mariscos, acumulándose en forma de metilmercurio, según un estudio realizado en 2024 por la ONG internacional Blomm en Alemania, el Reino Unido, España, Francia e Italia.
Almadén, el legado histórico del mercurio en España
El aumento de la minería aurífera artesanal ha transformado a la cuenca amazónica en el lugar más contaminado por mercurio en el mundo, seguido por zonas en Ghana, Indonesia y Bangladés. En España, la comarca de Almadén (Castilla-La Mancha) se considera el «punto negro» de contaminación por mercurio tras siglos de extracción del metal que ha contaminado suelos y escombreras. Según Leticia Balsega, técnica de Ecologistas en Acción, «tienen mercurio para rato porque hay mercurio almacenado», aunque se desconoce la cantidad exacta que queda.
La contaminación también se produce a través de la incineración de residuos en vertederos, y una fuente muy importante es la incineración de cadáveres, ya que «el mercurio es supervolátil; cuando se quema, se va a la atmósfera y puede desplazarse miles de kilómetros».
Atún y pez espada, entre los más contaminados
Entre los peces más contaminados en el océano se encuentran el atún, el pez espada, el marrajo y el cazón, que viven mucho tiempo y acumulan grandes cantidades de mercurio.
El mercurio se produce de forma natural; sin embargo, también se libera a través de actividades humanas como la manufactura y la minería, así como por la cremación, quema de residuos y la generación de energía a partir de carbón y ciertos productos de consumo.
En el Día del compromiso internacional del control del mercurio 2026, se destaca que la contaminación ha aumentado a nivel mundial, afectando particularmente a la cuenca del Amazonas, partes de Ghana, Indonesia, Bangladés y Almadén (España).
