Descubren vínculo entre la hipoxia neonatal y dificultades en la memoria en etapas posteriores
Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón (Estados Unidos) ha revelado que los bebés prematuros pueden experimentar niveles bajos de oxígeno en sus tejidos y células, una condición conocida como hipoxia, que está asociada con un pronóstico desfavorable para la salud cerebral y problemas de memoria a largo plazo.
Durante la atención intensiva tras un parto prematuro, los mecanismos implicados en este fenómeno han sido históricamente poco claros. Sin embargo, el artículo publicado en ‘Jneurosci’ por un equipo liderado por Art Riddle y Stephen Back ha descubierto un mecanismo que contribuye a este problema, utilizando un modelo de ratón con hipoxia leve tras el nacimiento prematuro.
Riddle comenta: «Históricamente, este campo se ha centrado en cómo la hipoxia daña la sustancia blanca del cerebro y destruye las neuronas. Este es el primer estudio que explora cómo la hipoxia leve puede alterar el desarrollo cerebral sin causar daño cerebral directo en este periodo neonatal».
Impacto de la hipoxia en la memoria
Los investigadores encontraron que la hipoxia leve poco después del nacimiento dificultó el aprendizaje y la memoria hasta la edad adulta. En particular, se identificó que esta alteración se debía, al menos en parte, a la modificación de la comunicación entre neuronas en el hipocampo.
Al indagar en el mecanismo molecular, los científicos descubrrieron que la hipoxia tras el parto prematuro afectaba un canal proteico crucial para la comunicación neuronal y el desarrollo de la memoria en el hipocampo durante la adolescencia. Además, identificaron una segunda proteína que influía en los efectos de la hipoxia sobre el funcionamiento de este canal.
Cuando los investigadores intervinieron sobre esta segunda proteína en ratones adultos, lograron restaurar la función del canal. Riddle añadió: «También encontramos que esta proteína fue alterada por la hipoxia leve al observar las áreas cerebrales circundantes, lo que sugiere que otras regiones del cerebro también pueden ser susceptibles a la hipoxia». Los científicos planean estudiar cómo la hipoxia afecta a estas áreas en futuras investigaciones.
Los autores del estudio concluyen que su trabajo aclara cómo la hipoxia en bebés prematuros influye en la comunicación neuronal en las regiones cerebrales asociadas con la memoria, lo que dificulta el aprendizaje y la memoria en la edad adulta.
Respecto a las implicaciones clínicas, Riddle señala que «los déficits sutiles derivados de la hipoxia leve que estudiamos aquí se observan con frecuencia en entornos clínicos con bebés prematuros». Dado que la molécula identificada no se expresa en los bebés en el momento en que experimentan hipoxia, los investigadores también esperan explorar dianas moleculares en etapas más tempranas del desarrollo.
