Cuarenta años del lanzamiento de la estación MIR, testigo del ocaso de la URSS y la petición de

Cuarenta años del lanzamiento de la estación MIR, testigo del ocaso de la URSS y la petición de

La Estación Espacial Mir: 40 Años de Historia

Moscú (EFE).- La estación espacial soviética MIR, la primera plataforma multimodular tripulada de la historia, fue puesta en órbita hace 40 años y sentó las bases para la creación de la Estación Espacial Internacional (EEI). Además, fue testigo del ocaso y la desintegración de la Unión Soviética.

Este ambicioso proyecto tuvo un período de gestación de dos décadas desde que la corporación Energuia presentara la propuesta de una estación orbital de nueva generación en 1976. Sin embargo, enfrentó múltiples obstáculos que lo acompañaron hasta marzo de 2001, cuando fue hundida en el Pacífico.

Competencia con Burán y problemas de financiación

Aunque en agosto de 1978 el boceto del proyecto ya estaba listo y un año después los especialistas soviéticos comenzaron a construir el módulo central, para 1984 la competencia espacial entre la URSS y EE.UU. le pasó factura.

El Gobierno soviético, al ver el avance del programa de los transbordadores estadounidenses, desvió todos los recursos hacia el malogrado proyecto Burán, frenando totalmente el trabajo en la estación.

Solo la intervención de Grigori Románov, secretario del comité central del Partido Comunista de la Unión Soviética, logró sacar la futura MIR del atolladero al vincular al proyecto un total de 280 empresas dirigidas por veinte ministerios.

Gracias a este significativo impulso, el primer bloque de la plataforma fue lanzado apenas dos años después, el 19 de febrero de 1986, y puesto en órbita al día siguiente, prácticamente un año después de la llegada al poder de Mijaíl Gorbachov, el líder soviético y artífice de la Perestroika.

La desintegración de la URSS en diciembre de 1991 impuso una nueva realidad al sector espacial ruso, que vio significativamente reducido su financiamiento. Con un presupuesto espacial de apenas 3.400 millones de rublos (130 millones de dólares al tipo de cambio de entonces), la mitad de lo que gastaba India y cinco veces menos que China, la Federación Rusa no podía costear simultáneamente los gastos de la estación y otros proyectos prioritarios.

Para fines de los noventa, la MIR, que significa «paz y mundo» en ruso, había triplicado su tiempo de vida útil y comenzaba a presentar costosos problemas de mantenimiento. Esto marcó el inicio de la cuenta atrás definitiva por la incapacidad de Rusia para encontrar estos recursos, unos 200 millones de dólares. A ello se sumaron tres graves accidentes que sufrió la estación: un choque de la Soyuz TM-17 contra el módulo Kristall en 1994, un incendio en 1997 y el choque de la Progress-M34 con el módulo Spektr de 1997, que causaron daños de gran envergadura.

Infructuosos intentos de rescate

En agosto de 1999, las autoridades rusas aún abrigaban esperanzas de conseguir los recursos para mantener en órbita el ingenio de 120 toneladas de masa, que había estado en funcionamiento durante más de 13 años y se había convertido en un orgullo nacional.

Una de estas iniciativas fue el programa ruso-estadounidense Shuttle-Mir, que consistió en la visita de transbordadores espaciales estadounidenses y vuelos mixtos de cosmonautas rusos en estas naves, así como de astronautas estadounidenses en las naves espaciales rusas Soyuz. Este programa sentó las bases para la futura cooperación en la EEI.

No faltaron los llamados a la población para apoyar la estación con donativos, una propuesta que no prosperó debido a la difícil situación económica que atravesaban los rusos en esa época.

Cuando el mantenimiento de la estación se tornó insostenible, y poco antes de su destrucción, el entonces presidente de Irán, Mohamed Jatamí, se dirigió a las autoridades rusas con la propuesta de comprar esta plataforma con fines militares, financiando su funcionamiento durante varios años más. Rusia, por su parte, debería entrenar a los futuros cosmonautas iraníes que trabajarían en ella.

Sin embargo, la propuesta llegó demasiado tarde: el 23 de marzo de 2001, la MIR inició su descenso, entró en llamas en las capas densas de la atmósfera y sus fragmentos cayeron en el océano Pacífico.

Quince fructíferos años pese a la crisis postsoviética

Durante sus más de quince años de existencia (5.511 días), la estación estuvo habitada durante 4.595 jornadas y albergó 15 tripulaciones, prácticamente todas internacionales, además de recibir nueve expediciones de transbordadores estadounidenses.

Prácticamente todo este tiempo, la Rusia postsoviética se encontró en una situación de crisis económica, que comenzó casi junto con el lanzamiento de la estación y que empezó a ceder posiciones justo cuando la agencia espacial rusa dictó la sentencia de muerte a este proyecto.

Aún así, se considera uno de los capítulos más notables de la investigación del cosmos. Se puede resumir en 24 programas científicos internacionales, en los que participaron 130 países, y más de 190.000 experimentos realizados en sus laboratorios e instalaciones científicas.

Desde que la primera tripulación llegó a la MIR, sus tripulantes realizaron un total de 71 caminatas espaciales. La estación recibió 27 naves tripuladas Soyuz y 58 cargueros Progress, que transportaron cerca de 150 toneladas de combustible, agua, alimentos y equipos científicos.

FUENTE

Constanza Sanchez

Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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