Científicos alarmados por el comportamiento del océano: “No sé si ‘sorprendido’ es lo
Un estudio publicado en el Journal of Oceanography en febrero de 2025 por Sugimoto y su equipo pone cifras a los cambios sorprendentes que se están produciendo frente a la costa de Sanriku. A través de boyas, satélites y campañas oceanográficas, han demostrado que aguas cálidas y saladas de origen subtropical han invadido un área donde habitualmente predominaban aguas frías y menos salinas provenientes del norte.
El aumento de la temperatura del mar
En niveles que oscilan entre los 50 y los 400 metros de profundidad, la temperatura ha llegado a ser hasta 10 grados más alta que la media de las últimas décadas. Sugimoto señala un incremento de 6 grados cerca de la costa de Sanriku, manteniéndose durante dos años, un fenómeno que él describe como “nunca visto antes”. A nivel superficial, entre abril de 2023 y agosto de 2024, la zona registró una anomalía media de aproximadamente 4,9 grados, con condiciones de ola de calor marina casi diariamente.
No se trata simplemente de un mar un poco más templado en verano; es una masa de agua gruesa, profunda y extraordinariamente cálida que almacena casi tres veces más calor que en años normales.
Las repercusiones para la pesca artesanal
¿Qué significa esto para quienes dependen de la pesca en Japón? En primer lugar, las especies están migrando. Peces que prefieren aguas frías, como el salmón del Pacífico o el saurio, tienden a alejarse hacia el norte o a profundidades mayores. Simultáneamente, están apareciendo especies más típicas del sur que nunca se habían avistado en Sanriku, un fenómeno documentado por biólogos japoneses.
El impacto no se detiene en los peces. Esta región es conocida por el cultivo de algas comestibles como el wakame, y más al norte, en Hokkaido, se cosecha el kombu —base del dashi, un caldo fundamental en la cocina japonesa—. El exceso de calor en el agua altera nutrientes, ciclos de crecimiento y la calidad de las algas. Los científicos advierten que, si estas condiciones extremas se perpetúan, la cultura gastronómica asociada a estas algas podría verse gravemente afectada.
Para las comunidades pesqueras, el desplazamiento de una especie implica adaptaciones en las artes de pesca, búsqueda de nuevas zonas de captura o, simplemente, asumir una reducción en las capturas. Esto no es solo un dato estadístico; es la diferencia entre un mercado de pescado repleto o uno medio vacío.
Calor del océano y su efecto atmosférico
Además, hay otro efecto menos evidente pero igual de crucial. Todo el calor adicional acumulado en el océano no se queda solo en el agua. En el invierno de 2024, el estudio indica que frente a Sanriku, el mar liberó a la atmósfera alrededor de 600 vatios de calor por metro cuadrado, lo que equivale aproximadamente al doble de lo que se había registrado en décadas anteriores.
Este intercambio de calor y humedad elevó la temperatura del aire cerca de la superficie en aproximadamente 3,5 grados, un efecto que se monitoreó incluso hasta alturas de 800 hectopascales, dentro de la atmósfera libre. Así, un océano inusualmente cálido se convierte en un radiador gigante que potencia olas de calor y intensas lluvias sobre Japón.
La Agencia Meteorológica japonesa ya había vinculado el estado extremo del océano con el verano de 2023, que fue el más cálido registrado en el país, y con episodios de lluvias torrenciales en el norte y en la región de Tokio. Aunque los autores del nuevo estudio insisten en que se requieren más análisis con modelos numéricos, todo apunta a que este “mar tropicalizado” ha jugado un papel crucial en esas anormalidades climáticas.
Perspectivas y recomendaciones
La Kuroshio Extension, tras desprender un gran remolino cálido en mayo de 2024, parecía haber debilitado ligeramente su desviación hacia el norte. Sin embargo, a comienzos de 2025, los investigadores señalan que la corriente nuevamente se aproxima a esa posición extrema. Esto sugiere que no se trata de un evento pasajero.
En un contexto donde los océanos globales han alcanzado récords de temperatura en 2023 y 2024, estos fenómenos representan una señal de advertencia. No solo por la implicación climática, sino también por sus consecuencias tangibles en la pesca, en las algas y en el clima que afecta directamente a la población.
Los científicos japoneses hacen un llamado para observar de cerca la zona de Sanriku, mantener las investigaciones en el mar y estudiar el impacto sobre las áreas de pesca. Para Japón, donde el pescado y las algas son parte fundamental de su identidad cultural, comprender y anticipar estos cambios no es un lujo, sino una cuestión crucial para el futuro de quienes se levantan cada mañana mirando hacia el océano.
El estudio ha sido publicado en Springer.
