Cerca de 2.000 ciervos serán sacrificados en una isla de EE. UU. como parte de un plan de
La propuesta de erradicar la población de ciervos en Catalina Island ha desatado un intenso debate sobre el futuro de esta especie y sus implicaciones para el ecosistema local. La supervisora del condado de Los Ángeles, Janice Hahn, ha expresado su preocupación al considerar el plan como “drástico” e “inhumano”, instando a la Administración estatal a reconsiderar la autorización. Hahn advierte que la eliminación repentina de este herbívoro podría aumentar el riesgo de incendios forestales, dado que los ciervos regulan el crecimiento del matorral.
Alternativas y desafíos en la gestión de fauna
Hahn ha propuesto alternativas, como la reubicación de los ciervos o la implementación de estrategias no letales, aunque la Conservancy, encargada de gestionar el medio ambiente en la isla, ha argumentado que estas opciones presentan limitaciones logísticas y económicas. La reubicación de estos animales o los programas intensivos de control reproductivo no son soluciones viables en un entorno insular.
El asunto es aún más complejo al observar que, para muchos residentes y turistas, el ciervo se ha convertido en un símbolo de la isla, generando una coalición poco habitual de activistas animalistas y entusiastas de la caza para oponerse a la erradicación. Mientras tanto, los defensores del plan lo defienden como un paso necesario para la restauración ecológica, similar a iniciativas exitosas en otras islas de la costa californiana, donde la retirada de especies invasoras ha beneficiado a la flora y fauna nativa.
La dificultad de la erradicación y el consenso social
La Conservancy ha señalado que la fase más crítica de este proceso es la eliminación del ciervo, un desafío que trasciende lo logístico y exige un nivel elevado de consenso social. En un esfuerzo por suavizar la transición, están considerando una última temporada de caza recreativa limitada a residentes, programada para otoño de 2026, mientras establecen un plan gradual para la restauración del ecosistema.
No obstante, el debate no solo se centra en el “cómo”, sino en el “para qué” de esta medida. El plan de erradicación está vinculado a la recuperación de hábitats nativos y al apoyo para la alimentación del cernícalo californiano, una especie emblemática en peligro cuya supervivencia depende de un manejo intensivo. En este sentido, la extracción de ciervos se presenta como parte de una estrategia más amplia de conservación que promueve la idea de que el sacrificio de una especie a nivel local puede resultar en beneficios a largo plazo para el entorno regional.
Este proceso es crucial y, como ha sido publicado por la Administración de Pesca y Vida Silvestre de California, exige un debate abierto y fundamentado para llegar a un equilibrio entre la conservación de la biodiversidad y el respeto por las sensibilidades humanas.
