Alberto Garzón critica la falta de acción del Gobierno: «Hay que salir a luchar, no quedarse en

MADRID, 31 Ene. (EUROPA PRESS) –
El exlíder de IU, Alberto Garzón, ha diagnosticado que el Gobierno necesita reaccionar y recobrar impulso político para tener una posibilidad de remontar, señalando que requieren «soldados» en la lucha ideológica. A su juicio, hay demasiados ministros atrapados en «despachos», con perfiles de mera gestión y escaso reconocimiento público, que deberían salir a pelear en lugar de comportarse como «CEO de una empresa».
En una entrevista con motivo del lanzamiento de su último libro, «La guerra por la energía» (editorial Península), Garzón ha defendido que la unidad de la izquierda alternativa es la estrategia adecuada y ha señalado que las posturas de división deben relegarse, incluso como mera reacción ante posibles debacles electorales.
Garzón sostiene que España es un país «muy progresista» a nivel sociológico, pero admite que la mayoría electoral, según diversas encuestas, se encuentra en el arco de la derecha, principalmente debido al estado de «cansancio, frustración, resignación y abatimiento» del votante de izquierda, quien opta por la abstención.
En este sentido, ha alabado los avances logrados por el Gobierno, como el aumento del salario mínimo, y ha destacado los buenos datos macroeconómicos. Sin embargo, ha subrayado que la falta de respuesta a la crisis de la vivienda empaña otras medidas.
SON POLÍTICOS, NO «CEOS» DE EMPRESAS
Garzón ha subrayado que el PSOE ha hecho bien en no convocar elecciones anticipadas a pesar de la crisis que podría haberlo justificado, y ha afirmado que el Gobierno debe «reaccionar» y aprovechar la legislatura con «audacia» y medidas valientes, ya que no basta con «resistir» y el «tiempo se agota». Ha expresado su preferencia por un Gobierno que «dé la batalla y la pierda» a que no lo intente.
No obstante, ha observado que uno de los problemas del Gobierno es que «está lleno de ministros de gestión» con escaso reconocimiento entre la ciudadanía. «Si después de dos años solo te conoce el 30% de la gente, da igual que lo hagas genial», ha enfatizado.
Además, ha destacado que la gestión es positiva, pero «no es políticamente rentable si la gente no sabe qué estás haciendo». Ha argumentado que se necesita «más punch» en el Ejecutivo y un mayor choque ideológico, porque en la actualidad «necesitas soldados, ministros que salgan a pelear» para que la gente pueda identificarlos.
Al ser cuestionado sobre si Sumar carece de cuadros adecuados, Garzón ha aclarado que no hace esa valoración, limitándose a una reflexión más abstracta, señalando que esto responde a «inercias políticas». Ha insistido en que los «ministros no están para gestionar como si fueran un CEO de una empresa», sino para intervenir en el foro público.
Por ejemplo, ha mencionado que los líderes que «están triunfando» actualmente son el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y el candidato del Partido Verde británico, Zack Polanski, gracias a su «comunicación política extraordinaria». «Están todo el día donde la gente está; nosotros tenemos demasiados ministros en sus despachos o presentando actos solo para los de la burbuja», ha advertido.
ESPERA UNIDAD AUNQUE SEA COMO RESPUESTA A GOLPES ELECTORALES
El excoordinador federal de IU también ha resaltado su preocupación por el «ecosistema» de la izquierda alternativa, que debería unirse y dejar de lado las disputas internas, sobre todo en un contexto de «prefascismo» en Estados Unidos, que podría replicarse en España.
«Tal vez no haya tantos motivos para ir separados. Hay más razones para unirnos y evitar que ocurran cosas que son terribles para la clase trabajadora, para la sociedad y para la democracia», ha exclamado.
A pesar de esto, ha reconocido su «escepticismo» ante la ruptura entre Podemos y Sumar, aunque ha puntualizado que los «reencuentros siempre son posibles», especialmente en política, donde debe prevalecer el interés general sobre el particular.
Garzón ha ironizado al decir que los posibles «golpes» en el ámbito electoral podrían llevar a una reflexión, recordando que «ahora viene Aragón (las elecciones del 8F que la izquierda alternativa enfrenta dividida), donde se prevé desastre, seguido de Andalucía, que se prevé un desastre mayor». «Podría haber unidad; puede ser que ni siquiera en esas circunstancias. Dependerá de quienes estén en la mesa de negociación», ha comentado.
Al ser preguntado sobre si considera que a Sumar le beneficia continuar en el Gobierno, Garzón ha indicado que la clave «no es estar o no estar en el Gobierno, sino estar para qué», una reflexión que debería hacer el socio minoritario del Ejecutivo.
Además, ha evadido pronunciarse sobre si deberían haber renuncias de dirigentes en la izquierda para facilitar una candidatura única, señalando que solo puede hablar de su propia experiencia al dejar la primera línea política «por cansancio» y motivos familiares, aunque hubo quienes quisieron aprovechar su marcha para «intentar que otros se fueran».
Garzón ha recordado liderazgos «de toda la vida», como el británico Jeremy Corbyn, el francés Jean-Luc Mélenchon o el estadounidense Bernie Sanders, que son «perfectamente viables» debido a su «gran experiencia» y ha recalcado que la decisión de irse o no debe ser personal.
UN LIDERAZGO «CORAL», CON «DIVERSIDAD DE ROSTROS»
En cuanto a la vigencia del liderazgo de la vicepresidenta Yolanda Díaz, el exministro ha respondido que «técnicamente sí», porque es el referente de un espacio político y de una formación.
Respecto a si le sorprende que el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, sea uno de los mejor valorados del Ejecutivo, Garzón ha asegurado que no, dado que tiene un «perfil muy bueno» y está «haciendo un gran trabajo».
Sin embargo, ha argumentado que la izquierda tiene líderes políticos «muy curtidos» y otros «con gran potencial», lo que fue una de las virtudes de Unidas Podemos, con referentes muy distintos como Pablo Iglesias, Mónica Oltra, Ada Colau o él mismo.
Por ende, está convencido de que en la «diversidad» de rostros radica la «capacidad de atraer gente» y no cree que la izquierda deba esperar a un «único salvador», sino aspirar a algo «más coral».
Por último, cuando se le pregunta si IU puede ser la fuerza principal de la izquierda alternativa a nivel estatal, Garzón ha instado a salir de una visión política que tiene un «puntito machista» y «testosterónico» y ha abogado por un espacio más cooperativo y horizontal.
EL PP HA CREADO A VOX AL «RADICALIZAR» EL ELECTORADO
En cuanto a la relación entre el Partido Popular (PP) y Vox, Garzón ha percibido que los ‘populares’ tienen múltiples estrategias para afrontar la irrupción del partido de Santiago Abascal, que van desde «separarse», como intentan en Extremadura, hasta «imitar» a Vox, como a su juicio hace la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso.
Lo que está claro para él es que el PP ha «amortizado», para «desgracia» de mucha gente «moderada y demócrata», su capacidad de gobernar con Vox. Garzón ha
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