No es magia ni telepatía: descubren la razón por la que tú y tu compañero parecen ‘gemelos

Archivo – Compañeros de trabajo – TRIXIEPHOTO/ ISTOCK – Archivo
MADRID, 26 Nov. (EUROPA PRESS) – Los humanos dependen de la colaboración para todo, desde cultivar alimentos hasta criar hijos. Sin embargo, para que esta cooperación sea exitosa, es crucial que las personas vean las mismas cosas y trabajen dentro de las mismas reglas. La colaboración conductual requiere que las personas piensen de la misma manera y sigan las mismas instrucciones.
Si las grandes mentes piensan de la misma manera, sigue siendo un tema de debate. No obstante, las investigaciones realizadas por la Western Sydney University en Australia han demostrado que las parejas de personas que trabajan en una tarea compartida procesan la información de manera similar. Este estudio ha sido publicado en la revista de acceso abierto ‘PLOS Biology’.
La clave: la colaboración
Para profundizar en los procesos cognitivos de las personas durante tareas compartidas, los autores del estudio recopilaron datos de 24 parejas. Cada pareja tuvo la tarea de categorizar formas y patrones, pudiendo decidir previamente cómo realizarían la clasificación: por líneas onduladas o rectas, gruesas o delgadas, contraste o forma general. Después, las parejas se sentaron espalda con espalda y colaboraron para clasificar forma tras forma, mientras sus electroencefalogramas registraban la actividad cerebral para determinar cómo se alineaba esa actividad entre ellos.
En los primeros 45-180 milisegundos tras la aparición de una forma, todos los participantes mostraron una actividad neuronal similar, dado que observaban el mismo patrón en la pantalla. Sin embargo, después de 200 milisegundos, a medida que cada pareja trabajaba para ordenar el patrón según sus propias reglas, la actividad se alineaba solo en aquellas parejas que estaban colaborando activamente. Los cerebros de cada pareja procesaban la información de maneras similares, y la alineación de su actividad aumentó durante el experimento a medida que mejoraban en su trabajo en equipo, siguiendo las reglas que habían establecido juntos.
Estos resultados evidencian que cuando las personas acuerdan reglas y trabajan en conjunto, sus cerebros procesan la información de manera similar. Los autores sugieren que esta actividad compartida podría tener importantes implicaciones sobre cómo los grupos toman decisiones y desarrollan tradiciones y rituales. Según concluyen, «a medida que dos personas aprenden a trabajar juntas, sus cerebros comienzan a representar la información de una forma más similar, lo que demuestra que la colaboración influye en cómo percibimos y entendemos el mundo».
