La ONU señala que la deforestación global se frena, pero la pérdida de bosques sigue siendo
La gestión de los bosques tropicales es un tema crucial en la actualidad, especialmente teniendo en cuenta las directrices presentadas en el informe de la FAO para 2025. Este documento resalta aspectos positivos que merece la pena destacar en cuanto a la protección y gestión sostenible de nuestros recursos forestales.
Bosques tropicales, gestión a largo plazo y áreas protegidas
Entre otros elementos positivos para los bosques del mundo que destaca el informe, se menciona que más de la mitad de estos se encuentran ahora cubiertos por planes de gestión a largo plazo. Además, una quinta parte de ellos está incluida dentro de áreas protegidas legalmente establecidas.
En su evaluación, la FAO también pone de relieve la importancia de los bosques para la seguridad alimentaria, los medios de vida locales y el suministro de biomateriales y energía renovables.
El informe remarca, además, que los bosques son el hábitat de una gran parte de la biodiversidad mundial, ayudando a regular los ciclos globales del carbono y el agua y pudiendo reducir los riesgos y los efectos de la sequía, la desertificación, la erosión del suelo, los deslizamientos de tierra y las inundaciones.
Respecto a la situación de la deforestación, el informe señala que la pérdida neta de bosques ha disminuido en los últimos años, con una tasa anual que ha pasado de 10,7 millones de hectáreas en la década de 1990 a 4,12 millones de hectáreas en la última década. Sin embargo, la tasa de expansión forestal también ha caído, pasando de 9,88 millones de hectáreas anuales en el periodo 2000-2015 a 6,78 millones en 2015-2025.
Los bosques que se regeneran de manera natural, que representan el 92 % de la superficie forestal total, han disminuido en 324 millones de hectáreas entre 1990 y 2025. Según el informe, las disminuciones más importantes se han registrado en África y América del Sur, mientras que Europa ha visto un aumento de este tipo de bosques.
Por otro lado, la FAO advierte que los incendios afectan a una media de 261 millones de hectáreas de tierra al año, de las cuales casi la mitad son bosques.
A pesar de la ralentización de la deforestación mundial, la cantidad de área forestal que el planeta pierde cada año, principalmente a causa de la tala ilegal, la expansión agrícola y otros cambios en el uso de la tierra, sigue siendo alarmantemente alta.
Los expertos de la ONU subrayan la necesidad de intensificar las acciones para lograr una gestión forestal sostenible a nivel global. Es esencial abordar la crítica amenaza que la deforestación representa para la biodiversidad, la mitigación del cambio climático y los medios de vida de millones de personas.
