La empatía, incluso en quienes son menos altruistas, puede ayudar a detener epidemias

La empatía, incluso en quienes son menos altruistas, puede ayudar a detener epidemias

Estudio sobre el Aislamiento Durante Epidemias

MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS) – Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Warwick (Reino Unido) y publicado en las ‘Actas de la Academia Nacional de Ciencias’ revela que incluso las personas con un mínimo de altruismo tienden a aislarse cuando se infectan. Esta conducta sugiere que el autoaislamiento puede ser una estrategia de supervivencia natural.

Es ampliamente conocido que reducir el contacto social ayuda a frenar la propagación de enfermedades. Sin embargo, dado que el autoaislamiento no ofrece beneficios inmediatos para la salud de quien lo practica, esto implica que existe cierta preocupación por el bienestar ajeno. Los investigadores aplicaron un modelo matemático del comportamiento epidémico y hallaron que incluso quienes consideran su vida igual a la de 100.000 personas optarían por reducir drásticamente sus interacciones sociales en caso de infección.

Cuando múltiples individuos adoptan este comportamiento, se restringe la transmisión de enfermedades y se previene la aparición de brotes significativos. «No es necesario preocuparse demasiado por los demás para ayudar a detener la propagación de una enfermedad infecciosa», afirma el profesor Matthew Turner, autor principal del estudio. «Incluso una mínima preocupación por los demás puede ser suficiente para cambiar el curso de una epidemia».

Mediante el uso de modelos matemáticos y teoría de juegos, los investigadores analizaron cómo las decisiones personales durante una epidemia se ven influenciadas por diversos factores, incluyendo el estado de infección, la preocupación por otros, el tamaño del brote, el tiempo esperado hasta la vacunación, y los costos asociados a la enfermedad y al distanciamiento social.

Su análisis reveló la existencia de dos resultados epidémicos distintos. «En teoría de juegos, llamamos a estos resultados equilibrios de Nash: son estados estables donde la población se asienta porque los individuos no pueden mejorar su situación cambiando únicamente su comportamiento», explica Simon Schnyder, coautor del estudio y profesor adjunto en la Universidad de Tokio (Japón).

En uno de estos equilibrios, las personas infectadas son lo suficientemente altruistas para optar por un autoaislamiento contundente, lo que suprime la enfermedad a largo plazo y permite que quienes no están infectados mantengan su actividad cotidiana. En el otro equilibrio, los infectados deciden no aislarse, lo que obliga a los individuos susceptibles a adoptar el distanciamiento social para protegerse, permitiendo así que la enfermedad se propague hasta que se desarrolle la inmunidad colectiva.

«Lo que separa estos dos equilibrios es el nivel de altruismo de las personas y, sorprendentemente, el umbral necesario para estabilizar la supresión de la enfermedad puede ser extremadamente bajo», señala Mark Lynch, estudiante de doctorado de la Universidad de Warwick.

Según el modelo, una pequeña muestra de preocupación por parte de los individuos infectados puede facilitar la supresión continua como alternativa a la inmunidad colectiva, lo que, potencialmente, reduciría significativamente las infecciones, muertes y perturbaciones sociales. Este hallazgo es notable incluso en presencia de muchos casos asintomáticos, comportamientos egoístas o la expectativa de una vacuna.

Los hallazgos de este estudio tienen implicaciones inmediatas para las políticas de salud pública. A lo largo de pandemias recientes, los mensajes han instado a la empatía, como «quedarse en casa para proteger a los demás». Esta investigación proporciona una base teórica para comprender cómo y cuándo dichos mensajes pueden ser eficaces.

La simpleza del comportamiento predicho por el modelo y los bajos niveles de altruismo requeridos sugieren que esta respuesta podría reflejar una estrategia evolutiva en animales sociales para proteger a sus parientes. En otras especies, se ha observado que los individuos enfermos reducen su comunicación social, disminuyen su actividad o incluso abandonan grupos al infectarse; comportamientos que podrían haber evolucionado para limitar la transmisión de enfermedades.

FUENTE

Constanza Sanchez

Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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