Costa-Gavras: «El cine no debe ser un discurso político, sino reflejar lo que se observa
El director franco-griego Costa-Gavras recibirá esta tarde el Giraldillo de Honor en reconocimiento a su trayectoria en el Festival de Cine de Sevilla, donde ha defendido el cine como un espacio que «no tiene que hacer un discurso político ni académico» sino ser un lugar donde «contar lo que se ve», para, sin ser un documental, «llegar a miles de personas».
En una conferencia de prensa en el marco del festival, donde este año se le otorgará el máximo galardón honorífico, el cineasta recordó que no visitaba Sevilla desde 1960, cuando trabajó en un rodaje como ayudante de dirección. A sus 92 años, Costa-Gavras acaba de estrenar ‘El último suspiro’, un film sobre la eutanasia y el acompañamiento al final de vida. En este contexto, destacó que los festivales son un medio indispensable «para unir a los realizadores y el público en torno a sus obras», resaltando la conexión importante que se establece entre los espectadores y los directores.
Costa-Gavras expresó que «una película es una fiesta», señalando que en los festivales de cine, al igual que en la vida, debe existir una celebración en torno al cine. Además, manifestó su interés por leer y estudiar los catálogos de los festivales en los que participa.
No faltan temas en la sociedad para hacer cine
Conocido por su cine crítico, Costa-Gavras afirmó que actualmente «no faltan temas en la sociedad para hacer películas», subrayando que «todo se está transformando» en Europa y el resto del mundo. Sin embargo, matizó que el cine «no puede seguir la actualidad» porque no se trata de contar lo inmediato, sino de proponer un discurso más reflexivo.
En este sentido, enfatizó la importancia de tener un cierto distanciamiento para reflejar la realidad en el cine sin caer en lo documental. Costa-Gavras se inspira en «la tradición de la tragedia griega» para que sus obras funcionen como “una metáfora para contar lo que pasa en el mundo”. Con respecto a la actualidad mundial, comentó que «no se puede contar todo», pero se puede encontrar «la metáfora justa» que transmita el mensaje deseado, siempre partiendo de «un buen guion sobre el que trabajar».
Para este veterano cineasta, el cine está «para contar cosas, más que para denunciar», y debe hacerse de la manera más comprensible y honrada, sin manipular a los espectadores. La relación personal que tiene la gente que acude a las salas con el cine es fundamental, siendo el espectador lo más interesante en una historia. «Hay miles de personas que van a ver una película, así que no se trata de hacer un discurso político ni académico, sino de contar lo que se ve de la forma más honrada posible», concluyó.
Defensor del cine europeo
Costa-Gavras se ha mostrado como un firme defensor del cine europeo y sus profesionales, especificando que siempre que ha rodado fuera de Europa ha exigido que la postproducción se realizara en Francia. Uno de los ejemplos que destacó fue ‘Desaparecido’ (1982), un thriller rodado en Estados Unidos que aborda la desaparición de un periodista en Chile durante la dictadura de Pinochet. Esta película, protagonizada por Jack Lemmon y Sissy Spacek, ganó el Oscar al Mejor Guion Adaptado y la Palma de Oro en Cannes.
Recordó que la elección de Jack Lemmon para el elenco fue una apuesta personal, ya que le dijeron que era un actor cómico que no podría llevar a cabo el papel trágico, demostrando que era capaz de realizarlo con gran éxito.
