Las CCAA del PP se oponen a la condonación de la deuda, aunque algunos ‘barones’ la aceptarán.
La Rioja anuncia que cumplirá con la parte de la quita anunciada para su región mientras Feijóo la critica por ser «una argucia». El 1 de septiembre de 2025, varias comunidades autónomas gobernadas por el PP han expresado su desacuerdo con la quita de la deuda presentada por el Gobierno, considerando que es una «trampa» y una «exigencia» del independentismo catalán. A pesar de esto, algunos ‘barones’ como el presidente de La Rioja, Gonzalo Capellán, han indicado que se acogerán a la condonación planteada, aunque la consideren «injusta».
Las críticas surgen en la víspera de la aprobación en el Consejo de Ministros de un proyecto de ley del Ministerio de Hacienda que propone asumir hasta 83.252 millones de euros de la deuda de las comunidades autónomas. En este contexto, Andalucía y Cataluña serían las regiones más beneficiadas, con el Estado absorbiendo 18.791 millones para Andalucía y 17.104 millones para Cataluña, lo que representaría un 43 % del total.
Desde la introducción de la propuesta, las comunidades gobernadas por el PP han mostrado su rechazo a la condonación de la deuda autonómica, viéndola como una concesión al independentismo. Sin embargo, aún no habían aclarado si decidirán acogerla. Este lunes, Gonzalo Capellán ha declarado su intención de cumplir con la parte de la quita para La Rioja, que asciende a 448 millones de euros, aunque subrayando que no acepta la norma por ser “injusta”, ya que a cada riojano se le condonarán 1.360 euros frente a los 2.200 de Cataluña.
El Gobierno socialista de Asturias ha optado por esperar a ver el documento aprobado por el Consejo de Ministros antes de pronunciarse sobre el asunto. Guillermo Peláez, portavoz del Ejecutivo asturiano, ha afirmado que necesitarán analizar minuciosamente cómo se materializa la condonación, dado que hay aspectos técnicos aún por concretar. En el caso de Asturias, la cifra estimada de la deuda asciende a 1.508 millones de euros, mayormente deuda bancaria con terceros, ya que el Principado no ha recurrido a mecanismos extraordinarios del Estado.
Sin embargo, el presidente asturiano, Adrián Barbón, ha manifestado su convencimiento de que la mayoría de las comunidades autónomas que actualmente dicen que no aceptarán la quita terminarán acogiendo la medida, comenzando con Andalucía como la «más beneficiada de todas».
«UN NEGOCIO RUINOSO»
El rechazo del PP ha sido expresado por su presidente, Alberto Núñez Feijóo, quien ha calificado la condonación como «una argucia» para «prolongar la agonía» del Gobierno de Pedro Sánchez; sin embargo, no ha precisado si las regiones bajo su mandato se acogerán finalmente a esta medida. Los presidentes de Aragón y Galicia, Jorge Azcón y Alfonso Rueda, también han catalogado la medida como «un negocio ruinoso», refiriéndose a un reparto de deudas que otros han generado.
Para el presidente de la Comunitat Valenciana, Carlos Mazón, el Gobierno culminará «un atropello» al aprobar «una nueva burla» a los intereses de su comunidad autónoma, que implica, además, «un chantaje» a la financiación de los servicios públicos de la región.
Otras comunidades, como la Comunidad de Madrid y Andalucía, han criticado la propuesta, considerándola una «trampa» y una medida dictada por partidos independentistas catalanes. En Madrid, la consejera de Economía, Hacienda y Empleo, Rocío Albert, ha afirmado que no negociarán «nada» con el Ministerio de Hacienda, argumentando que la condonación «no es la solución» a los problemas financieros de las comunidades autónomas.
El consejero de Hacienda de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, ha criticado que la condonación de la «deuda separatista» del Gobierno perjudicará a los ciudadanos de su comunidad, incrementando en 523 euros el monto que deberá pagar cada vecino castellanoleonés. Carriedo también ha reafirmado la intención del Ejecutivo regional de recurrir la ley una vez aprobada. La portavoz del Gobierno de Andalucía, Carolina España, describió la medida como «una trampa» impuesta como «una exigencia» del independentismo catalán.
