Investigación sugiere que la esclerosis múltiple podría iniciar en el intestino y con células

MADRID, 30 Mar. (EUROPA PRESS) – Cada vez hay más evidencia de que la microbiota intestinal influye en enfermedades neurológicas como el Parkinson, el Alzheimer y la esclerosis múltiple (EM). En concreto, se sabe que diversos factores influyen en la aparición y progresión de la EM, incluyendo la susceptibilidad genética, los desencadenantes ambientales y, más recientemente, el microambiente intestinal.
Los pacientes con EM presentan alteraciones en su microbiota intestinal, la cual, junto con sus metabolitos, desempeña un papel fundamental en la configuración de las respuestas inmunitarias autorreactivas crónicas. Sin embargo, al intentar definir este eje intestino-sistema nervioso central (SNC), los mecanismos celulares que transmiten las señales derivadas del intestino al sistema inmunitario para influir en la inflamación autoinmune del SNC aún no se comprenden completamente.
Un estudio reciente del Instituto de Investigación Global de la Universidad de Keio (Japón) publicado en la revista Science Immunology, revela un papel mecanicista clave de las respuestas inmunitarias intestinales como desencadenantes de la neuroinflamación.
«Nos interesaba identificar cómo las respuestas inmunitarias intestinales contribuyen a las enfermedades neuroinflamatorias», detalla el doctor Tomohisa Sujino, profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Keio.
INTESTINO: PUNTO DE PARTIDA DE LAS CÉLULAS INMUNES QUE DAÑAN EL CEREBRO
Partiendo de la observación previa de que existe una inflamación intestinal (ileal) leve en la encefalomielitis autoinmune experimental (EAE), un modelo murino de esclerosis múltiple, los autores se propusieron comprobar si existe una inflamación similar en pacientes con esclerosis múltiple.
Mediante la secuenciación de ARN de células individuales en biopsias intestinales, el equipo identificó que las células Th17 inflamatorias se acumulan tanto en el modelo murino de EAE como en el intestino de pacientes con esclerosis múltiple, lo que sugiere un eje intestino-SNC conservado que podría estar activo en enfermedades humanas.
Tanto en ratones con EAE como en pacientes con EM, las células epiteliales intestinales (CEI) aumentaron la expresión de las vías de presentación de antígenos. En particular, las células epiteliales del íleon mostraron una mayor expresión del complejo mayor de histocompatibilidad de clase II (MHC II), que presenta antígenos a las células T CD4+, y la eliminación selectiva de MHC II en las CEI redujo la generación de células Th17 patógenas y la gravedad de la enfermedad.
Las células epiteliales intestinales (CEI) no suelen presentar antígenos a las células inmunitarias. Por ello, el equipo realizó ensayos de cocultivo para evaluar la función de presentación de antígenos de las CEI. Sus hallazgos demuestran que las CEI pueden presentar antígenos directamente, de forma dependiente del complejo mayor de histocompatibilidad tipo II (MHC II), para activar las células T CD4+ en el intestino.
Cabe destacar que, en estos ensayos, las CEI indujeron la polarización Th17 de las células T CD4+ activadas. Se hizo evidente que el intestino era un sitio crucial para la activación inmunitaria de las células T CD4+ patógenas, que se polarizaban en células Th17 proinflamatorias.
Para investigar si las células Th17 contribuyen directamente al conjunto de células autorreactivas en el SNC, utilizaron ratones transgénicos que expresan la proteína Kaede, la cual experimenta una fotoconversión de fluorescencia verde a roja al exponerse a la luz violeta. Este modelo permitió el seguimiento preciso de las células Th17 patógenas inducidas en la lámina propia intestinal, que posteriormente migran a la médula espinal e impulsan la neuroinflamación.
QUÉ SIGNIFICA ESTE HALLAZGO PARA ENTENDER LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE
En conjunto, este estudio revela un papel fundamental del MHC II expresado por las células epiteliales intestinales en la expansión de las células Th17 patógenas que posteriormente migran al SNC durante la EAE, estableciendo un vínculo mecanicista entre las respuestas inmunitarias intestinales y
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