Bruselas sostiene que el acuerdo con EE. UU. es el más favorable y previene una guerra comercial
BRUSELAS, 28 jul. (EUROPA PRESS) – El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, ha defendido este lunes el acuerdo con Estados Unidos que fija un arancel general del 15% a las importaciones europeas, sin medidas recíprocas por parte de la Unión Europea. Esta medida genera estabilidad en las relaciones y evita una guerra comercial con Washington, asumiendo que el gravamen pactado es «aceptable» y será la cifra máxima que se aplicará también a sectores como el farmacéutico y el de los semiconductores, actualmente bajo investigaciones del Departamento de Comercio estadounidense.
«Si tuviera que resumir este acuerdo entre la UE y Estados Unidos en una sola frase, diría que aporta una estabilidad renovada y abre la puerta a la colaboración estratégica», ha afirmado Sefcovic en rueda de prensa desde Bruselas, donde valoró que el acuerdo salva los lazos transatlánticos y evita una guerra comercial de graves consecuencias.
El acuerdo, que se concretará en un comunicado conjunto y no será legalmente vinculante, se cerró este domingo en una reunión en Turnberry, Escocia, entre la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este incluye compras de energía por valor de 750.000 millones de dólares, así como un compromiso de inversiones de 600.000 millones de dólares en lo que resta de mandato del presidente estadounidense.
El comisario de Comercio, que ha liderado las negociaciones con Washington durante los últimos meses, afirmó que este pacto es el «inicio del proceso» para alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos que sea «totalmente compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio».
Según ha defendido Sefcovic, el gravamen general del 15% es «aceptable», mientras sea el límite, incluya todas las tasas comerciales y no se acumule a otros aranceles. Frente a las críticas, ha subrayado que este acuerdo es «mejor que la guerra comercial» con Estados Unidos, y se trata, «claramente», del «mejor acuerdo» que se logró en circunstancias calificadas como «muy difíciles».
Fuentes comunitarias insisten en que, a día de hoy, pesan aranceles del 15% a la mayoría de bienes europeos, un 70% de las importaciones, con sectores como el de los automóviles que superan el 27%. Aseguran que el acuerdo supondrá una rebaja de gravámenes en un intercambio comercial que representa 380.000 millones.
A cambio, la UE acepta una ‘tarifa plana’ del 15% a todas las importaciones, incluyendo áreas que hasta ahora se beneficiaban de cero aranceles, como el sector farmacéutico, semiconductores o productos agrícolas que ahora se verán impactados por recargos de Estados Unidos. Por el momento, Bruselas no ha anunciado ninguna medida de respuesta que implemente estos aranceles recíprocos.
Compras de energía e inversiones
Aparte del acuerdo sobre aranceles, el pacto incluye el compromiso de la UE de realizar compras de energía, en concreto de gas natural licuado, petróleo y combustible nuclear por valor de 250.000 millones al año hasta 2028. Bruselas afirma que trabajará con las empresas privadas para agregar demanda, justificando esta cifra en la necesidad de contar con proveedores «fiables» y «consolidados» de energía ante los planes de cortar con el suministro de Rusia.
Respecto a los 600.000 millones de dólares en inversiones europeas, la UE insiste en que son fruto de inversiones en marcha y futuras de empresas privadas europeas en Estados Unidos. A diferencia de otros acuerdos logrados por Washington, donde se comprometen fondos públicos, las autoridades comunitarias señalan que en el caso de la UE se trata de «intenciones» de entidades privadas y, aunque Bruselas seguirá de cerca estas inversiones, no están garantizadas por las autoridades públicas.
Algo similar sucede con las adquisiciones de material militar de Estados Unidos, un punto que mencionó Trump pero que formalmente no forma parte del acuerdo alcanzado el domingo. En el ambiente está el compromiso de la UE de aumentar considerablemente su gasto en Defensa tras el pacto en el seno de la OTAN.
Sector del automóvil
En Bruselas celebran que el acuerdo alcanzado con la Administración Trump supone un «alivio» a ciertos sectores clave europeos como el de la automoción, que se fijará en la tarifa del 15%. La voluntad del Ejecutivo europeo es que los aranceles se queden reducidos al mínimo, por lo que se ha comprometido a rebajarlos en las importaciones de Estados Unidos al tope de ‘nación más favorecida’ bajo la OMC, que es del 2,5%. «Estamos dispuestos a reducirlo a cero también. Y estamos introduciendo aranceles cero para una serie de productos de maquinaria, determinados productos químicos y productos relacionados con los fertilizantes, en los que, una vez más, vemos a Estados Unidos como una fuente alternativa de suministro a Rusia», han señalado fuentes comunitarias sobre otros sectores en los que Bruselas busca un compromiso de no aplicar recargos.
EEUU no aplicará más del 15% en productos farmacéuticos
El caso del sector farmacéutico queda de momento excluido del acuerdo alcanzado en Escocia, a la espera de la resolución de una serie de investigaciones en curso de la Administración norteamericana, misma situación que atraviesa el caso de los semiconductores. En todo caso, el responsable de Comercio europeo ha insistido en que el compromiso de Trump es no aplicar un arancel superior al 15% negociado con Bruselas para el resto de importaciones, algo que atribuye al mejor entendimiento de Washington respecto a las sensibilidades y perspectivas del bloque europeo.
«Estamos abriendo un nuevo capítulo. Nos conocemos mucho mejor que antes. Entendemos las sensibilidades y perspectivas de cada uno, y también nos informaremos con mucha más frecuencia sobre todas las decisiones importantes que se tomen. Creo que este compromiso se cumplirá y se respetará también en este caso», ha afirmado acerca de estos dos sectores específicos.
Alianza de metales y agricultura
Respecto al acero y el aluminio europeo, sector que actualmente sufre un recargo del 50% y que en principio se mantiene, el acuerdo abre la puerta a un sistema de contingentes arancelarios vinculados a los niveles históricos de comercio. Esto se configurará como un mecanismo técnico que será negociado entre las partes para que una cantidad determinada de estos materiales pueda comerciarse con un trato preferencial.
Sin embargo, el comisario eslovaco ha subrayado que el acuerdo allana el camino hacia una acción conjunta en este sector, que ha denominado ‘alianza de metales’ para abordar cuestiones como el exceso de capacidad no comercial. «Estableceremos un enfoque común para abordar las economías de origen del exceso de capacidad», ha dicho en un guiño al fenómeno de la sobreproducción china que impacta tanto a Estados Unidos como a la UE. «Quedó muy claro que, en lo que respecta al acero y los metales, no somos un problema el uno para el otro. No estamos destruyendo los sectores siderúrgicos estadounidenses, y ellos tampoco están destruyendo los nuestros», ha recalcado, apuntando a que ambas industrias son «complementarias».
Productos agrícolas
Por último, en cuanto a los aranceles a la producción agrícola europea, en principio se verán impactados por el gravamen general del 15%, aunque queda por aclarar el resultado de negociaciones sobre sectores concretos, como el de los vinos y alcoholes destilados. En todo caso, Bruselas insiste en que solo reducirá los aranceles a productos específicos como quesos o nueces, pero no ha entrado en negociaciones sobre los aranceles que la UE impone a sectores como la carne de vacuno, el azúcar o las aves de corral.
