Cultivar plantas y reciclar restos de alimentos para teñir ropa: una forma más sostenible de vivir

Cultivar plantas y reciclar restos de alimentos para teñir ropa: una forma más sostenible de vivir

Tintes Naturales en la Moda

El teñido con plantas naturales es más que un hábito ecológico, ya que también permite obtener tonos únicos y variables que solo brinda esta vegetación. Al margen del color, estos tintes procedentes de plantas suelen ser más seguros y biodegradables, favoreciendo así un consumo de la moda más responsable y sostenible.

Tanto es así que, cada vez más, la industria textil toma en cuenta esta opción como un valor en alza y una tendencia en crecimiento. Es un método tradicional con el que se teñían las prendas hace siglos, que ahora se ha puesto de nuevo en valor por artesanos y diseñadores en búsqueda de opciones más ecológicas y originales para sus creaciones de moda.

Ropa con tintes naturales (nunca mejor dicho)

La agricultura no solo es una fuente de alimentos y materia prima para tejidos, sino también de pigmentos naturales que dan color a la ropa, especialmente para los jóvenes, que quieren conocer qué hay detrás de cada producto y si en su elaboración se ha respetado el medio ambiente. La utilización de tintes elaborados a partir de plantas, raíces, hojas y frutos para colorear tejidos se remonta a antiguas civilizaciones de América, Egipto, Mesopotamia, India o China. Este comercio se expandió en la Edad Media y el Renacimiento, aunque posteriormente se redujo con la aparición de las tinturas sintéticas en el siglo XIX.

Almudena Cerezo, experta en procesos técnicos de tintura vegetal, actualmente asesora a varias empresas textiles españolas que han visto cómo hay una demanda creciente de «moda sostenible», de la que «están surgiendo muchas marcas», una de ellas la suya, «Materia Botánica». Cerezo ha señalado que, similar a cómo la pandemia reforzó el binomio entre alimentación y salud, la tintura vegetal ahora tiene su nicho en la artesanía textil y «las marcas de moda intentan llevarlo a algo más comercial».

A la hora de comprar ropa, «hay un creciente interés por ir un poco más allá del producto, saber de dónde viene, cómo está hecho, quién lo ha hecho y bajo qué condiciones», ha comentado. Esta profesional de las tinturas naturales, que actualmente produce de forma experimental tagetes de flor amarilla y realiza tintes marrones con cáscaras de cebolla, ha precisado que en España se cultivan plantas para teñir ropa como la «Isatis tinctoria» (azules), la mediterránea «Rubia tinctorum» (rojos y rosas) y, sobre todo, la «Persicaria tinctoria» (índigo).

La tímida expansión de estos cultivos en Europa contrasta con la consolidada producción de la India, un país con una «cultura de la artesanía textil muy grande», que lo convierte en proveedor de textiles naturales para casi todo el mundo.

Cáceres, tierra de índigo para teñir ropa

La pequeña población cacereña de Santa María de las Lomas alberga la mayor superficie de índigo de Europa, con un total de diez hectáreas de tierras arrendadas a agricultores jóvenes. Sus precursores, Clemente Cebrián y Lola López, confirmaron que su apuesta nació de la marca de ropa El Ganso, para la que trabajaban, pero se ha consolidado con la creación de su propia compañía, Tintoremus, que el pasado mes de junio abrió en Madrid su primera tienda física, con una oferta de ropa denim o vaquera y otras colecciones, todas teñidas con tintes naturales.

El cultivo de índigo en Cáceres surgió tras una sesión de fotos para El Ganso, en la que ambos asistieron cerca de Jarandilla de la Vera. Allí observaron que había muchas tierras agrícolas sin producción, que en otras campañas se dedicaban al tabaco y al pimiento para hacer pimentón. Antes, habían leído un artículo sobre una emprendedora que estaba sustituyendo en Estados Unidos campos de tabaco no utilizados para la producción de índigo.

Ahora cuentan con un laboratorio de investigación y una nave industrial de aproximadamente 2.600 metros cuadrados, donde realizan procesos de fermentación y oxigenación de las hojas de «Persicaria tinctoria», que luego pasan por filtración y triturado para extraer el pigmento de índigo. Cebrián ha estimado que actualmente producen cerca de 200 kilos de índigo a partir de unos 8.000 kilos de hojas de estas plantas, que se cortan hasta cuatro veces entre marzo y octubre.

A esta iniciativa se suma la utilización de y tintes producidos a partir de residuos, como la cáscara de granada y la de cebolla, que aportan una gama de colores marrones, beiges, ocres y rosas a sus prendas. Estos pigmentos, junto al índigo, se pueden adquirir en la página de la tienda.

Los cofundadores de Tintoremus están convencidos de que la demanda de trazabilidad en la ropa y el respeto por el medio ambiente en su producción es una tendencia al alza, similar a la revolución del «real food» (alimentos naturales no procesados), por la que los consumidores quieren saber lo que comen.

En su tienda madrileña, Tintoremus ha habilitado un pequeño invernadero con plantas de índigo para que los visitantes puedan ver cómo es una planta de «Persicaria tinctoria», así como un espacio exclusivo dedicado a la recuperación o el cambio de color de ropa usada.

En resumen, estos proyectos de moda demuestran una vuelta a los orígenes, a aquellas plantas que desde tiempos antiguos se han utilizado para colorear prendas de vestir con los pigmentos más naturales, transformando así el aspecto de fibras textiles como el algodón, la lana o la seda.

FUENTE

Constanza Sanchez

Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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