El descenso de los patos en los humedales españoles genera preocupación ecológica
Una publicación reciente muestra que las anátidas (o patos) más comunes presentan declives en sus poblaciones, lo que se convierte en una señal de alarma sobre el mal estado de conservación de los humedales. Entre las especies que muestran tendencias negativas sostenidas entre 2000 y 2023 (datos de los censos de aves acuáticas invernantes en España), se encuentran el ánade azulón, ánade rabudo, ánsares comunes, cercetas comunes, pato colorado, porrón europeo, porrón moñudo y silbón europeo.
Su declive no solo afecta a estas especies, sino que actúa como un termómetro del deterioro general de los humedales que las acogen.
Ocho especies comunes en retroceso sostenido
La especie para la que se ha observado un mayor declive en sus poblaciones invernantes ha sido el ánsares común, con un 11,4 % de descenso anual entre los años 2000 y 2023, seguido por el ánade rabudo, que presenta un descenso poblacional del 4,9 % en el mismo periodo.
El porrón europeo y el porrón moñudo descienden un 1,6 % y un 1,4 % respectivamente, siendo especialmente notable este declive en el delta del Ebro y l’Albufera.
Asimismo, el silbón europeo registra un descenso anual del 2,9 %, que podría estar motivado por factores climáticos a escala europea, especialmente la mayor disponibilidad de humedales sin hielo en el norte del continente, lo cual determina la magnitud de la migración hacia el sur.
El ánade azulón, a pesar de ser una especie muy común y generalista, que se caracteriza por su capacidad de adaptarse a los diferentes cambios ambientales, registra un descensode un 2 % anual entre el año 2000 y el 2023.
Una de las especies que ha mostrado un menor declive ha sido la cerceta común, con un descenso poblacional de un 0,9 % anual, gracias a su plasticidad ecológica y su capacidad para aprovechar hábitats alterados o agrícolas cercanos a los humedales.
Gravísimo declive de los patos en los humedales de España
En cualquier caso, esta especie parece encontrar en el Delta del Ebro y en l’Albufera algunos de sus últimos refugios estables, gracias a la gestión activa de los niveles de agua y a una menor presión urbanística en comparación con otros enclaves.
Por el contrario, las poblaciones de pato colorado presentan un ligero descenso de un 0,6 % anual, lo que sugiere cierta estabilidad, aunque precedido de descensos importantes en su población invernante si atendemos a un plazo temporal mayor, analizando el periodo 1980-2023.
Se trata de una especie con unos requerimientos exigentes, para la cual la disponibilidad de agua y alimento se ha visto comprometida: los factores que afectan son la contaminación y los cambios en el régimen hidrológico de los humedales en los que inverna.
Cuando incluso las aves acuáticas más comunes comienzan a desaparecer, el mensaje es claro: nuestros humedales están perdiendo salud y capacidad de acoger vida. Así lo señala Mario Giménez, coordinador del área de Conservación de SEO/BirdLife.
Cambio climático, agua y mala gestión agraria
El declive de las anátidas responde a una combinación de factores interrelacionados. Por un lado, se registran descensos generales en muchas poblaciones europeas que también se reflejan en España.
A ello se suman los efectos del cambio climático, con inviernos cada vez más suaves en el norte de Europa que alteran las rutas migratorias y disminuyen la llegada de aves a las zonas tradicionales de invernada en el sur.
Sin embargo, uno de los factores más determinantes es el estado de conservación de los humedales: la disponibilidad de agua, su calidad y el estado de la vegetación.
La mala gestión hídrica, la agricultura intensiva e irresponsable, la contaminación, la transformación del hábitat y la pérdida de zonas inundables reducen drásticamente la capacidad de estos espacios para acoger aves acuáticas. A estas amenazas se suman la presión urbanística, cinegética y las molestias derivadas de un turismo y ocio mal regulados.
Los patos como sistema de alerta temprana
Las anátidas constituyen el grupo más representativo de las aves acuáticas que utilizan cada invierno los humedales españoles. Su seguimiento resulta clave para entender los cambios ambientales que se producen en estos ecosistemas.
De este modo, estos censos de aves acuáticas constituyen la herramienta básica para trabajar en la conservación de los humedales más importantes para España. Y permiten obtener una información necesaria para conocer el cumplimiento de los diferentes acuerdos, tratados o normativas sobre conservación, tanto de zonas húmedas como de las especies de aves acuáticas que albergan.
En el informe «Anátidas en declive. Las ocho especies no catalogadas», SEO/BirdLife también alerta sobre el estado de conservación de tres humedales clave para la protección de estas especies y otras acuáticas.
Humedales como Doñana, delta del Ebro y l’Albufera de Valencia se sitúan entre los cinco más importantes para la invernada del grupo de las anátidas y las fochas, si se consideran los números totales de invernantes de todas las especies que se incluyen en el mismo.
Doñana
Doñana, a pesar de su reconocimiento internacional como Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad, se encuentra en una situación alarmante. La sobreexplotación de acuíferos para el regadío, junto a vertidos agrícolas y la transformación del paisaje, ha mermado significativamente la extensión y la calidad de sus lagunas temporales.
Esta grave regresión ha motivado su inclusión en el Registro de Montreux. La situación actual supone una advertencia clara sobre la necesidad de reorientar las políticas de gestión del agua y de establecer mecanismos de restauración ecológica urgentes y sostenidos.
Delta del Ebro
El delta del Ebro mantiene una importante diversidad biológica y abundancia de aves acuáticas. Sin embargo, padece las amenazas derivadas del cambio climático y la intrusión salina, además de la reducción del aporte sedimentario por la regulación de los ríos, lo cual altera su equilibrio natural.
La pérdida progresiva de superficie deltaica y el incremento del nivel del mar representan riesgos serios a medio plazo. Esto podría comprometer el papel del Delta como principal área de invernada para decenas de miles de aves. Esta es una de las causas del declive de los patos en los humedales de España.
L’Albufera de Valencia sigue padeciendo los efectos de una larga historia de contaminación eutrófica y presión urbanística. A pesar de las actuaciones de depuración y de recuperación parcial de las zonas de marjal, las filtraciones agrícolas, los residuos urbanos y la escasez de agua dulce comprometen su calidad ecológica.
Las aves más sensibles a los cambios en la transparencia del agua o en la disponibilidad de macrófitos han visto reducidas sus posibilidades de asentamiento.
Sin embargo, la recuperación de algunos sectores y el incremento de la sensibilización social dan motivos para un moderado optimismo,
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