La energía solar y eólica supera por primera vez a los combustibles fósiles en la Unión Europea
La facturación de la electricidad en Europa se encuentra en una encrucijada. La caída en la generación hidráulica ha llevado a un aumento significativo en la producción de electricidad a partir de gas, que creció un 8 % en 2025. Sin embargo, el consumo de energía en general sigue por debajo de los máximos registrados en 2019. Según el informe de la organización Ember, la factura de importación de gas, destinada a la generación de electricidad, alcanzó la exorbitante cifra de 32.000 millones de euros en 2025. Italia y Alemania, en particular, asumieron las facturas más elevadas, y las horas de mayor consumo de gas resultaron en un aumento de los precios mayoristas de la electricidad.
A pesar de que el peso relativo de los combustibles fósiles ha disminuido, el gas sigue dominando los periodos de alta demanda, manteniendo la factura eléctrica extremadamente sensible a las fluctuaciones del precio internacional del gas.
Carbón en Mínimos y Cambio Estructural
El carbón, por su parte, continúa su drástica caída. Su participación en la generación eléctrica de la Unión Europea llegó a un mínimo histórico cercano al 9 % en 2025, mientras que hace menos de diez años representaba casi una cuarta parte de la electricidad producida en Europa. Este informe resalta que el cambio no es coyuntural; en 14 de los 27 países miembros de la UE, las fuentes eólicas y solares generaron más electricidad que todos los combustibles fósiles combinados durante 2025.
En solo cinco años, la cuota conjunta de la energía eólica y solar ha aumentado del 20 % al 30 % en la UE, lo que evidencia el impacto positivo de las inversiones en energías renovables y la rápida implementación de estas tecnologías desde 2020.
Baterías y Próximos Pasos
El reto actual se centra en cómo gestionar un sistema energético cada vez más dependiente de fuentes renovables variables, como el viento y el sol. Ember ha detectado los primeros indicios de que el almacenamiento a través de baterías comienza a adquirir un papel crucial, con más de 10 gigavatios añadidos en 2025. Estos sistemas permiten almacenar la energía renovable más económica generada durante el día y liberarla por la noche, un periodo en el que la energía aún depende en gran parte del gas, lo que suele traducirse en precios más altos.
Para los ciudadanos europeos, esta transformación implica no solo un aumento en el acceso a electricidad limpia y una reducción de las emisiones de CO2, sino también la imperiosa necesidad de seguir fortaleciendo las redes, optimizando el almacenamiento y mejorando la eficiencia para disminuir la dependencia del gas importado.
El análisis que sustenta esta información se encuentra en el informe European Electricity Review 2026.
