Inducción del parto: métodos disponibles, indicaciones y el más seguro según la evidencia

Inducción del parto: métodos disponibles, indicaciones y el más seguro según la evidencia

Inducción del parto

La inducción del parto es una práctica habitual en Obstetricia cuando continuar el embarazo supone un riesgo para la madre o el bebé. Sin embargo, no todos los métodos usados son iguales ni se aplican en las mismas circunstancias. Desde fármacos como el misoprostol o la oxitocina, hasta técnicas mecánicas como los balones cervicales. La elección del método depende del estado del cuello del útero, los antecedentes de la mujer y la situación fetal. Recientemente, una amplia revisión Cochrane con más de 30.000 gestantes confirma que la mayoría de los métodos son igual de eficaces para iniciar el parto, aunque presentan diferentes perfiles de seguridad, lo que refuerza la importancia de una decisión individualizada y compartida con la embarazada.

¿Por qué inducir un parto?

Existen muchos motivos para inducir un parto, según explica Raúl Villasevil, ginecólogo del Hospital Clínico San Carlos. Algunos de los motivos más frecuentes son:

  • El embarazo prolongado (aquel que dura más de 41 semanas).
  • La rotura prematura de la bolsa amniótica que no se sigue del inicio espontáneo del parto.
  • Las alteraciones del crecimiento fetal (fetos más pequeños o más grandes de lo normal).
  • Problemas maternos como la diabetes o la hipertensión, entre otros.

Es importante señalar que la finalización electiva de la gestación debe ser una decisión compartida con la embarazada. «Explicar bien la indicación y en qué consiste la inducción hace que las mujeres conozcan mejor el proceso y que mejore su experiencia en el parto», enfatiza la doctora Tatiana Figueras, especialista en Obstetricia del Hospital Universitario Materno Infantil de Canarias.

Métodos para inducir al parto

Actualmente, existen distintos métodos para la inducción. Estos pueden ser farmacológicos y mecánicos, y la elección dependerá, en gran medida, de las circunstancias clínicas de la embarazada y de su futuro recién nacido. Si las condiciones del cérvix son favorables para la inducción (ya hay algo de dilatación y borramiento del cuello del útero), se puede realizar directamente una amniorrexis (rotura de la bolsa amniótica) para después continuar con la oxitocina: «Esta hormona es la que más utilidad ha demostrado en la inducción del parto».

En casos donde el cérvix aún no está preparado, se procederá a inducir el parto preparando previamente el cérvix mediante fármacos como las prostaglandinas (dinoprostona y misoprostol) o con métodos mecánicos como los catéteres con balón. «Estos métodos se emplean durante un tiempo establecido y, en función de la situación clínica, se continúa la inducción con la amniorrexis y la administración de oxitocina», destaca la doctora Figueras.

¿Qué método es más seguro?

La seguridad y eficacia del método estarán relacionadas con las características de cada gestante. «Existen distintas situaciones que harán que uno u otro método sea el más idóneo para esa embarazada de forma específica», explica Figueras. A la hora de elegir el método más seguro para la madre y el recién nacido, se tendrán en cuenta las condiciones cervicales, el número de partos previos de la gestante, el hecho de haber tenido una cesárea previa, el estado fetal de base, y la integridad de la bolsa amniótica.

Aunque en algunas ocasiones la elección del método no variará la seguridad ni la eficacia de forma sustancial, el ginecólogo Villasevil asegura que todos los métodos mencionados son «seguros» para madre e hijo, siempre y cuando se utilicen los indicados para cada mujer.

Los métodos mecánicos producen contracciones menos intensas y son más seguros en mujeres con características específicas, mientras que los métodos farmacológicos a veces pueden causar contracciones excesivas. En general, todas las opciones son seguras y eficaces, siempre que se ajusten a las características de cada mujer.

El cuello del útero y la selección del método

El cuello del útero es clave a la hora de seleccionar el método de inducción. Si la paciente ya ha parido anteriormente, es más probable que su cuello del útero esté más favorable para la inducción. En este caso, puede ser suficiente con utilizar oxitocina y romper la bolsa amniótica. Si la mujer tiene el cuello del útero desfavorable (cerrado, sin dilatar), necesitará prostaglandinas o métodos mecánicos.

Una nueva revisión científica lo confirma

Una revisión sistemática Cochrane ha encontrado que 13 métodos habituales de inducción médica del parto son igualmente efectivos, pero sus perfiles de seguridad difieren según el contexto clínico. Los métodos evaluados incluyen estrategias basadas en medicamentos y mecánicas, así como combinadas. La revisión concluyó que la mayoría de los métodos de inducción presentan efectividad similar, y el misoprostol, administrado por vía vaginal u oral, fue el fármaco más utilizado en los estudios.

Los resultados no muestran evidencias claras de que otros métodos superen al misoprostol para lograr un parto vaginal en menos de 24 horas, reducir cesáreas o prevenir la muerte perinatal. No obstante, se observaron diferencias en los perfiles de seguridad, especialmente en relación con la hiperestimulación uterina, el sufrimiento fetal, y el riesgo de rotura uterina en mujeres sin cesárea previa. Algunas alternativas se asociaron con un menor riesgo de contracciones excesivas, señalando que los métodos mecánicos «pueden no ser más eficaces, pero destacan por su perfil de seguridad».

FUENTE

Constanza Sanchez

Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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