Crean una nueva inmunoterapia que ataca células que defienden al cáncer en su entorno.
Científicos de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, Estados Unidos, han desarrollado una inmunoterapia experimental que adopta un enfoque poco convencional para el tratamiento del cáncer metastático. En lugar de atacar directamente las células cancerosas, esta nueva estrategia se dirige a las células que las protegen.
Un enfoque innovador en la investigación sobre el cáncer
El estudio, publicado en la revista ‘Cancer Cell’, se realizó en modelos preclínicos agresivos de cáncer de ovario y pulmón metastático, y propone una nueva estrategia para el tratamiento de tumores sólidos en estadio avanzado. Inspirado en el famoso caballo de Troya, el tratamiento ataca a las células llamadas macrófagos que protegen a las células cancerosas, desarmando a estos protectores y abriendo las puertas del tumor para que el sistema inmunológico entre y elimine las células cancerosas.
Desafíos del tratamiento de tumores sólidos
Los cánceres metastáticos son responsables de la gran mayoría de las muertes por cáncer, y tumores sólidos, como el cáncer de pulmón y de ovario, han demostrado ser especialmente difíciles de tratar con inmunoterapias actuales. Una de las principales razones es que los tumores suprimen activamente el sistema inmunitario en su entorno inmediato, creando una especie de fortaleza protectora alrededor de las células cancerosas.
«Lo que llamamos tumor son en realidad células cancerosas rodeadas de células que las nutren y protegen. Es una fortaleza amurallada», afirma el doctor Jaime Mateus-Tique, profesor de Inmunología e Inmunoterapia en la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí.
Modificación de los macrófagos como estrategia terapéutica
El equipo de investigación diseñó una terapia para eliminar específicamente los macrófagos tumorales, preservando los macrófagos normales y transformando el entorno del tumor de inmunodeprimido a inmunoactivo. Este método utiliza células inmunitarias modificadas conocidas como linfocitos CAR-T, derivadas de los propios linfocitos T del paciente.
Normalmente, los linfocitos CAR-T están diseñados para reconocer y destruir células cancerosas, pero para muchos tipos de cáncer no existen métodos eficaces para lograrlo. Por lo tanto, el equipo adaptó los linfocitos CAR-T para que reconocieran los macrófagos del tumor. Además, modificaron estas células para que produjeran una potente molécula inmunoactivadora llamada interleucina-12, capaz de activar las células T asesinas.
Resultados prometedores en modelos animales
Al tratar con células CAR-T a ratones con cánceres metastáticos de pulmón y ovario, los resultados fueron sorprendentes: los ratones sobrevivieron meses más y muchos se curaron por completo gracias al tratamiento. Para comprender lo que ocurría dentro de los tumores, el equipo utilizó técnicas avanzadas de genómica espacial, que demostraron que la terapia transformó el entorno tumoral, eliminando células inmunosupresoras y atrayendo células inmunitarias capaces de destruir el cáncer.
«Los macrófagos se encuentran en todo tipo de tumor, a veces superando en número a las células cancerosas. Están ahí porque el tumor los usa como escudo», detalla Brian Brown, director del Instituto de Genómica Icahn.
Próximos pasos en la investigación
Aunque los resultados son prometedores, se requiere realizar estudios en humanos para determinar si este enfoque será seguro y eficaz en pacientes. El equipo está trabajando actualmente para perfeccionar el enfoque, en particular fortaleciendo el control sobre dónde y cómo se libera IL-12 dentro de los tumores en modelos murinos. El objetivo es maximizar la eficacia y garantizar la seguridad a medida que la terapia se acerca a su posible fase de prueba en humanos. Más allá del cáncer de pulmón y ovario, la estrategia podría servir de base para futuras terapias CAR-T que remodelen los tumores, dirigiéndose a sus células de soporte, en lugar de solo a las células cancerosas.
